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Erradicación del hambre en América Latina avanza a ritmo lento
Los países de América Central y el Caribe son los que exhiben las peores cifras. Se estima que si no prosperan políticas contra el hambre, 40 millones de personas serán desnutridos en 2015; y 31,2 millones en 2025
La erradicación del hambre avanza en América Latina a ritmo menor al requerido "por falta de compromiso político de los mandatarios", afirmó José Graziano da Silva, representante de FAO en América Latina.
Da Silva expondrá mañana al presidente de Brasil, Luiz Lula Da Silva, la marcha del programa contra el hambre que la FAO impulsa en la región y demandará su respaldo político para acelerar los planes.
"América Latina y el Caribe es una región que puede erradicar el hambre porque tiene un excedente productivo que le permite plantearse ese objetivo", aseveró el representante de la FAO en una entrevista concedida a la agencia italiana ANSA.
Da Silva precisó que en la región hay 224 millones de personas que viven bajo la línea de pobreza y de ellas 53 millones son desnutridos, lo que equivale a que 10 por ciento de la población enfrenta esta situación, porque no tiene los recursos suficientes para comprar alimentos.
Pese a que se trata de la principal región productora de alimentos, se estima que si no prosperan políticas contra el hambre, 40 millones de latinoamericanos y caribeños serán desnutridos en 2015 y 31,2 millones en 2025.
Los países de América Central y el Caribe son los que exhiben las peores cifras.
"El tema no progresa al ritmo necesario en América Latina, primero por falta de compromiso político de los mandatarios en la región y, segundo, porque los países no tienen una institucionalidad para tratar el tema del hambre. No tienen un departamento, una oficina y un plan de acción", dijo Da Silva.
Según el representante regional de la FAO, un tercer factor que conspira para terminar con el hambre en Latinoamérica y el Caribe es que "los países no tienen los recursos para garantizar esa prioridad".
Da Silva entregará mañana a Lula, cuando visite la sede regional de la FAO en Santiago, un relato sobre los últimos seis meses de trabajo y expondrá un plan para los próximos tres años.
"El tema es netamente político y Lula tiene una capacidad de intervención a nivel político tremenda. Esperamos capitalizar sus opciones para lograr concretar acciones en distintos países. Una palabra de Lula vale más que mil reuniones y 10.000 seminarios", sostuvo el encargado regional de la FAO.
Lula acudirá a la FAO para reafirmar su compromiso en la lucha contra el hambre, que lanzó en octubre de 2005 en una iniciativa concretada con acciones en varios países.
El proyecto de FAO "es muy pequeño, pero podemos sumarle lo que están aportando distintos países de la región. Algunos en los que hemos trabajado son Perú, Paraguay, Ecuador, Brasil, Argentina y Chile, con recursos del proyecto y del propio país", detalló Da Silva.
El representante opinó que "el principal avance ha sido poner el tema del hambre en la agenda política de la región".
"En Centroamérica hay dos países muy movilizados. Nicaragua, que tiene un plan hambre cero, y México, que enfrentó el tema de las tortillas con una brutal especulación de los acopiadores con el choclo, que no es el maíz para hacer alcohol", dijo.
Esos acaparadores "especulaban para forzar la subida del precio y ahora estamos prestándole apoyo a México para diseñar programas de seguridad alimentaria", añadió.
En Ecuador "avanzamos en la formulación del plan contra el hambre del gobierno. En Perú estamos en terreno en Huancavélica, en la sierra, que es la zona de más alta desnutrición infantil", describió.
Sobre la labor en Perú, Da Silva dijo que "estamos completando los programas de transferencia de ingreso condicionado que tiene Perú con programas de educación alimentaria y creando puertas de salida productivas para la pobreza, pequeños huertos, mejoras de productos y granos basicos, crianza de pequeños animales como cuyes que son muy importantes en la region y que se habían abandonado".
El principal déficit es la falta de prioridad en la asignación de recursos, dijo, y explicó que "muchas veces, países que tienen una movilización política contra el hambre no logran aportar los recursos necesarios para implementar esas prioridades".
Puso como ejemplo países de Centroamérica "donde hay un nivel de recaudación fiscal muy bajo, de promedio 10 ó 12 por ciento".
"No les sobra plata y como muchos de esos países fueron afectados por catástrofes climáticas, se dedican a reconstruir áreas damnificadas y ahí consumen todos los recursos fiscales y no les quedan recursos para programas de combate contra el hambre", lamentó Da Silva.