La reforma tributaria sancionada por la Legislatura bonaerense pasada la medianoche de ayer representa una de las leyes más importantes para la administración Scioli en poco más de medio año que lleva de mandato el gobernador. El proyecto del Ejecutivo bonaerense que aumenta las alícuotas del impuesto a los Ingresos Brutos a un sector de la industria y el comercio bonaerense pasó sin inconvenientes por ambas cámaras, que sesionaron en paralelo y sancionaron la norma en tiempo récord, con menos de dos semanas de análisis de parte de los legisladores.
En los tiempos de Julio Cobos y su “no” a las retenciones móviles en el Senado de la Nación, la mayoría de la que goza Scioli en la Legislatura provincial no es un dato menor. Sin embargo, la votación del miércoles por la reforma tributaria en la Provincia evidenció que, así como ni el más fanático defensor del campo podía afirmar que el Congreso le daría la espalda al Gobierno nacional, tampoco se puede asegurar hasta cuándo el gobernador contará con el apoyo incondicional de los legisladores bonaerenses.
Incluso, en la Legislatura provincial son muchos los que no se animan a arriesgar si realmente es incondicional el apoyo a Scioli. No muy lejos en el tiempo quedó la “diputadora” (término que acuñó el gobierno de Felipe Solá para definir a las cooperativas de legisladores duhaldistas), que se oponían a los denominados “felipistas” que respondían al entonces gobernador.
Esa interna quedó atrás pero la protagonizaron muchos de los legisladores que actualmente integran los bloques unificados del Frente para la Victoria - PJ en ambas cámaras. A esto se suma que es dudosa la continuidad de Solá en el oficialismo y Eduardo Duhalde está en pleno proceso de armado del Movimiento Productivo Argentino (MPA), el espacio con el que disputará el liderazgo peronista al kirchnerismo.
Es por eso que los fantasmas de la ruptura del bloque sobrevuelan el parlamento provincial cada vez que los diputados y senadores tienen que tomar una decisión importante. “Adentro de las reuniones de bloque nos matamos pero cuando cruzamos la puerta salimos todos en la misma dirección” dijo un diputado oficialista a Hoy. Eso fue lo que ocurrió el miércoles pasado antes de votar la reforma tributaria.
El bloque del Frente para la Victoria - PJ en la Cámara baja está integrado por 58 legisladores. “Es un bloque muy numeroso y todos tenemos distintos orígenes, es lógico que haya algunas diferencias entre nosotros”, la respuesta es casi calcada de parte de los diputados oficialista cada vez que se les pregunta por una posible ruptura, que niegan rotundamente.
Sin embargo, en la Legislatura algunos aseguran que muchos diputados están cansados “de levantarle la mano a Scioli”. En la Cámara alta lo demostraron con hechos. Los senadores ya lograron imponerse anteriormente introduciendo cambios en algunos proyectos claves del Ejecutivo. Y el miércoles volvieron a repetir la historia.
La intención del sciolismo era que la ley que le permitirá a la Provincia sumar $ 2.200 millones a sus arcas se sancione en el menor tiempo posible y sin cambios. Pero la sociedad entre el presidente del Senado Alberto Balestrini y el vice Federico Scarabino, junto con el presidente de la comisión de presupuesto de la Cámara alta Carlos Mosse y el asesor Gerardo Otero (ex ministro de Economía de Solá) en sintonía con el presidente de la Cámara baja Horacio González lograron imponer una serie de reformas de último momento.