diarioHoy.net ::: Buscando el mal menor: les deja plata a los ladrones para evitar que destrocen todo
policiales| Altos de San Lorenzo
Buscando el mal menor: les deja plata a los ladrones para evitar que destrocen todo
La dueña de una fiambrería de 19 y 74 tomó esa decisión. Sabe que el dinero no está seguro, pero al menos resguarda las instalaciones del local. Ayer a la madrugada delincuentes forzaron la cortina, rompieron un vidrio y, además del efectivo, se llevaron mercadería y una balanza electrónica
Persianas metálicas, rejas, candados y sistemas de alarma. Los comerciantes platenses saben que para proteger sus locales deben tomar precauciones. Pero muchas veces no alcanza. El nivel de inseguridad es tan alto en algunos barrios, que los robos son una parte más del trabajo.
Los propietarios de una fiambrería de Altos de San Lorenzo saben que tarde o temprano van a ser víctimas de un delito, conviven con esa sensación. Hace poco más de un año que abrieron el local de la esquina de 19 y 74, período en el que ya sufrieron de todo: tres frustrados intentos de ingreso a la madrugada, otros dos exitosos y hasta un salvaje asalto a mano armada.
Ayer, cerca de las 6.30, una vecina fue hasta la casa de Sandra Martínez (36) para despertarla con una noticia de esas que nadie quiere recibir. Un patrullero estaba custodiando el local, esperando la llegada de los dueños.
La comerciante no tuvo más remedio que cambiarse e ir hasta allí unas horas antes de lo previsto. “El robo tuvo que haber sido entre las 3 y las 4, más o menos, porque los policías lo descubrieron a eso de las 4.30”, contó.
Al arribar, Martínez se encontró con un panorama que no por ser conocido deja de ser desagradable. Un grupo de malvivientes consiguió levantar la persiana y romper uno de los vidrios de la puerta para ingresar en el local. Por el tamaño de la abertura que hicieron, está claro que se trataba de personas de contextura física pequeña. Martínez cree, además, que eran chicos, porque “prácticamente vaciaron la heladera de lácteos”. Eso, de todas formas, no fue lo único que se llevaron. Apenas se fueron los hombres de la Policía Científica, la mujer comenzó a hacer un recuento de las cosas que faltaban. Cerca del mediodía aún estaba en eso. “La verdad, todavía estoy evaluando qué me sacaron”, aseguró.
De lo que estaba segura era de que la balanza electrónica y el dinero que había dejado en la caja ya no estaba. “Siempre dejamos algo de plata a propósito, tenés que dejarles algo para que no te destrocen todo”, agregó.
Los comercios de la zona vienen sufriendo este tipo de hechos, aunque Sandra asegura que a ella la “tienen de hija”. En el barrio saben que en la madrugada eso es tierra de nadie y que los ladrones “andan por los techos buscando un lugar donde meterse”. Hay presencia policial, pero parece que no alcanza. “Ayer (por el miércoles) hubo patrullajes, pero otros días no pasa nadie”, finalizó Sandra.
Antecedente violento
A pesar de que a nadie le agrada ser víctima de un robo, lo vivido ayer por la comerciante no se compara en gravedad con lo que le sucedió unos meses atrás. En marzo de este año, la mujer sufrió el primer y único asalto a mano armada en su local. Fue cuando atendía la fiambrería, irrumpieron dos sujetos armados y además de amenazarla, le aplicaron un fuerte golpe en la cabeza. Luego de esa cobarde agresión, los delincuentes huyeron con la plata.