diarioHoy.net ::: Maniataron, golpearon y les cortaron el pelo a las víctimas
policiales| Media hora de terror en una casa de barrio Hipodromo
Maniataron, golpearon y les cortaron el pelo a las víctimas
Fue a última hora del jueves. Tres sujetos irrumpieron en un domicilio de 119, 39 y 40. Estaban armados. En el lugar había un pibe y cinco mujeres. Buscaban plata. Pero los damnificados sospechan que fue una venganza
Cinco mujeres y un joven vivieron media hora de auténtico terror dentro de un domicilio de barrio Hipódromo, donde se colaron tres hombres armados y dispuestos a todo. Las víctimas no descartan que una de las intenciones de los intrusos haya sido la de llevarse objetos de valor, pero huelen, sospechan, que hay algo más. Es que los delincuentes no sólo buscaban dinero. Sabían nombres, conocían el lugar, ataron y golpearon a algunos de sus rehenes, y a las chicas les cortaron el pelo. Por las dudas, los damnificados ya adelantaron su decisión de mudarse de esa propiedad de 119, 39 y 40.
Es que es el segundo episodio violento que padecen en poco más de una semana. Y como el primero no fue tan grave, no quieren esperar a que haya un próximo, todavía peor que el del jueves pasado.
“Empezó a eso de las 11 de la noche
-contó Iván Bogado Vera (20) a Trama Urbana-; tocaron el timbre, miré por la mirilla de la puerta y como vi a un solo hombre, abrí”. Detrás, agazapados, había dos más. Los tres tenían armas de los calibres “22 corto y 22 largo”, dijo el muchacho. Entonces empezó la odisea.
A él lo tiraron al piso, y las mujeres que estaban en uno de los cuartos corrieron la misma suerte. “Mirá, mirá cómo me cortaron el pelo”, muestra una. “A mí me dijeron rubia no te hagás la viva si no querés que mate a alguna de tus amiguitas”, confió Nancy, otra de las víctimas.
En definitiva, a Iván lo maniataron con los cables del teléfono y a las jóvenes con lo primero que encontraron. “Me pedían 3.000 pesos y yo les decía que acá no había esa plata”, reveló el muchacho, pero a ellos no les convenció la explicación. Y dieron vuelta todo. Ayer a la tarde todavía había en el piso ropa tirada, papeles rotos, y los mechones de cabello que les cortaron a las mujeres con una tijerita que ellos mismos llevaron.
Como había muy poco efectivo, se alzaron con todo lo de valor que encontraron: algunas prendas, dos equipos de música, un discman y tres celulares. Pero lo peor no fue el saqueo.
“Después nos llevaron a todos para arriba”, recordaron las víctimas, guiando a los cronistas a un cuarto ubicado en la planta alta, al que se llega a través de una angosta escalera. Ahí, los maleantes encontraron un cuchillo tramontina que Iván suele usar para aflojar los tornillos de las pesas, pero a ellos les sirvió para abrir de un solo tajo la parte inferior de un sommier de dos plazas. Ahí tampoco había plata, claro.
Uno de los delincuentes encerró a una parte del grupo en esa habitación. Y fue ése uno de los momentos más dramáticos de aquella media hora que pareció eterna. Según Iván, “cuando (el intruso) estaba manipulando la llave se le escapó un tiro”. Por suerte, el proyectil terminó en la pared, y eso convenció a los intrusos de que lo mejor era irse. Antes golpearon a Bogado Vera, volvieron a amenazar al grupo jactándose de conocer muy bien a algunos de ellos y partieron. Si alguien del barrio vio algo, no lo dijo. Los que quedaron en la planta baja liberaron a sus compañeros, reconectaron el teléfono y llamaron al 911.
“Si -se quejó Noelia, otra de las chicas- vino la Policía, media hora después, pero vino”. Para entonces los agresores estaban muy lejos.
“Esto no fue un robo común”, aseguró una de las jóvenes, “esto fue un mensaje”. Y les llegó. “¿Si nos vamos?, claro que sí. No nos vamos a quedar esperando a que nos maten”, completó Iván. Tomó intervención la comisaría Segunda.