El secuestro de tres celulares en Clorinda fue la novedad más trascendente de ayer en la búsqueda de Sofía Herrera, la nena que desapareció en Tierra del Fuego hace diez días, informó la policía formoseña.
Lo último que se sabe de esta pequeña de tres años es que aquel mediodía del 28 de septiembre estaba con sus padres en el camping John Goodall
-ubicado a 60 kilómetros de la ciudad fueguina de Río Grande- , y pese al enorme operativo de búsqueda, aún no se halló ni un solo rastro suyo.
La semana pasada María Elena Delgado -madre de la chiquita- dijo que había recibido dos mensajes de texto en su celular, uno solicitando una suma de 50.000 pesos y el otro diciendo que Sofía estaba bien. El número remitente era el (03718) 15615706, de Clorinda, Formosa, lo que orientó la investigación hacia esa localidad.
El primer mensaje decía textualmente “no keremos 30000, keremos 50000”, tal vez en referencia a la primera recompensa ofrecida en el caso por el gobierno de Tierra del Fuego, a cambio de datos que permitiesen hallar a Sofía.
El mensaje siguiente señalaba, también en forma textual: “Su hija c encuentra bien, no c preocupe”.
El comisario Carlos Sayas -que realizó el allanamiento en Clorinda- confirmó la incautación de los celulares, pero otras fuentes policiales de esa provincia indicaron que entre los aparatos secuestrados no estaría el usado para enviar los mensajes investigados. Los pesquisas creen que los mensajes partieron de un celular con el chip “clonado” desde Buenos Aires.
El número en cuestión pertenece a Carlos Zacarías, dueño de una panadería en Clorinda, que manifestó su sorpresa por el operativo realizado en la casa en la que vive con su familia.
“No tengo nada que ver con ese caso. Todo lo que sabíamos, lo vimos por televisión”, afirmó, y dijo que los aparatos secuestrados le pertenecen a él, a su hermana y a un empleado.
Además de los secuestros en la localidad formoseña se realizó otro procedimiento en Chaco y ocho allanamientos en las ciudades de Río Grande y
Ushuaia.
En Río Grande hubo ayer otra marcha y generó polémica la iniciativa de una junta vecinal que proponía que los propios vecinos de los barrios del área revisen casa por casa en busca de Sofía.
A los rastrillajes se sumaron buzos tácticos. De la nena nada se sabe.
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