Extraño robo en la vivienda de una contadora

Fue en 15, 69 y 70. La empleada doméstica y su pareja fueron maniatados. Se llevaron sólo una PlayStation y cubiertos.

Tres delincuentes se colaron ayer a la mañana en la casa de una contadora, redujeron a la empleada doméstica y al esposo de ésta, los maniataron y luego de revolver toda la finca en busca de dinero se fueron con una PlayStation y un juego de cubiertos de plata, informaron fuentes policiales.

El hecho sucedió cerca de las 9 en una vivienda ubicada en 15 entre 69 y 70 y al parecer los ladrones permanecieron en los techos del domicilio hasta la llegada de la mujer que limpia.

Según se detalló, la dueña de la casa, identificada como Gladys Ethel Rodríguez, estaba en la provincia de Córdoba  y se enteró del asalto cuando le avisó una sobrina.

Todo comenzó cuando la empleada doméstica, de 39 años, y su pareja, de 59, ambos de nacionalidad paraguaya, ingresaron a la casa y prepararon unos mates para desayunar.

“Los dos se sentaron al lado del quincho, en la parte trasera del predio, y al ratito observaron a dos jóvenes de unos 25 años que se acercaban hacia ellos con armas”, explicó un vocero de la fuerza.

Los asaltantes amenazaron a la pareja y la condujeron al interior de la finca, los ataron con los cables de la plancha y del teléfono y enseguida se sumó un tercer delincuente.

Los malvivientes buscaban plata. “Dieron vuelta sillones y cuadros hasta que encontraron una caja fuerte. La quisieron abrir y no pudieron. De igual manera, no tenía dinero”, explicó una fuente oficial.

Los cacos se tomaron su tiempo y hasta bebieron unas latas de cerveza. Lo que llamó la atención es que en la vivienda de dos plantas había muchos elementos de valor: plasmas, cámaras de fotos, joyas de oro y adornos costosos, y hasta una Ford Ranger y un auto marca BMW, donde podrían haber cargado el botín, pero no lo hicieron.

“Aparentemente tenían el dato de que había una importante suma de dinero y buscaban eso. Pero se equivocaron”, detalló uno de los investigadores.

De acuerdo a uno de los pesquisas, el sistema de alarma de la finca se accionó dos veces durante la madrugada: a las 4 y a las 7. Se estima que los desconocidos se treparon a los techos y, como no pudieron acceder al interior de la casa, esperaron a la empleada doméstica.

“En el lugar estaba un perro ovejero alemán, pero tiene sus años y nada pudo hacer para evitar el robo”, explicó uno de los detectives.

La vivienda tiene vigilancia privada desde las 22 y hasta las 6 de la mañana, pero los custodios no observaron ninguna irregularidad en ese horario.

Los peritos de Policía Científica trabajaron en la casa y levantaron algunos rastros. 

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