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interes| Que puede hacer un pequeño ahorrista
Recomiendan no comprar dólares, ni sacar créditos personales
Casi todas las entidades ofrecen líneas con cuotas fijas hasta 60 meses y una tasa de entre el 35 y 43% anual. Dos destacados economistas le dijeron a Hoy que los intereses son leoninos, y que no se condicen con la realidad.
“El negocio es para el banco”, coinciden los especialistas. También aseguran que invertir en dólares es inútil porque el precio se va a mantener. Y que si se supera el conflicto del campo, la economía se puede reactivar
¿Qué conviene hacer con 10 mil pesos? ¿Sacar un crédito personal y comprar un 0 kilómetro, cambiarlos por dólares o meterlos bajo el colchón? Seguramente, cada uno sabrá cuáles son sus urgencias y qué destino darle a una suma de esas dimensiones, que si bien no es pequeña, tampoco constituye una salvación, ni un reaseguro de negocio redituable.
La creencia en la calle es que con 10 mil pesos se podrán comprar menos cosas en los próximos meses que ahora. Así al menos lo marca el alza de precios que se palpa en todos los comercios, claramente distante del índice oficial del Indec (0,8% en abril). Ahora bien, con 10 mil pesos no alcanza para comprar ni la mitad de un auto nuevo, mucho menos para adquirir un local o una propiedad. Ni siquiera un terreno.
La abundante oferta de créditos personales que lanzaron prácticamente todos los bancos, y que inundan la pauta publicitaria de canales de televisión, radios y diarios, parecen seducir prima facie para llegar a ese 0 kilómetro o al terreno. A su vez, la mayoría se adjudican en unas horas. Como las cuotas en teoría son fijas, la seducción es aún mayor.
“Me meto en cuotas, total las paga la inflación”, es la reflexión más típica por estos días en el universo de los asalariados con cierta capacidad de consumo.
Hacen la siguiente cuenta: si pongo 10 mil pesos propios, más 30 mil del crédito personal, me compro un auto nuevo de 40 mil pesos, cuyo precio aumenta todos los meses. Así, aunque esté en la calle no se va a devaluar. Mientras, pago las cuotas fijas con los reajustes salariales producto de la inflación.
¿Esto es tan así? La mayoría de los créditos personales ofrecen a pagar hasta en 60 meses con un techo de 60 mil pesos, y un promedio de cuota cada 1.000 de entre 30 y 35 pesos. Es decir, si una persona toma un crédito de 10 mil pesos en 60 cuotas, terminará pagando 19.800 en el caso de 33 pesos cada 1.000. Devolverá casi el doble.
¿Más allá de la inflación real, es negocio? “El negocio es para el banco. Esto es evidente, no es casual de que toda la publicidad de los bancos esté dirigida a promocionar los créditos personales. A través de éstos, obtienen una rentabilidad gigantesca. A mi juicio, los intereses que cobran siempre fueron leoninos”, responde a Hoy Abraham Gak, director del proyecto estratégico Plan Fénix y economista de la UBA.
Coincidente es la mirada de su colega de Plan Fénix, Mario Rappoport. “La tasa es altísima, no se condice ni por asomo con el índice de inflación ni con la realidad. No habrá -asegura- una disparada de los precios como algunos presumen”.
En este punto el ilustrado economista enciende su reflexión. “El tema de la inflación tiene características políticas, no sólo económicas. Confluyen dos factores, la oligopolización de formadores de precios y las expectativas que genera la tensión con el campo”.
Rappoport llama oligopolización a los distintos actores que forman parte de la cadena productiva, desde las empresas productoras hasta los supermercados e intermediados. “No pueden controlarlos como corresponde, pienso que esta es la situación más interesante, el principal desencadenante”.
Todos los bancos, como el Santander Río, Galicia, Francés, Provincia, Nación e Hipotecario tienen líneas activas de créditos personales, que con algunas particularidades, guardan un patrón común: cuotas fijas en pesos y preadjudicación inmediata. La tasa anual ronda entre el 35 y 43%, según el caso.
Si el préstamo personal no conviene, ¿qué hacer con 10 mil pesos? “La mejor inversión es hacerla en el momento en que las cosas están muy mal. Por eso, diría que este no es el momento. No es un momento esencialmente dramático de la historia argentina. Los índices macroeconómicos siguen estando muy bien. Y si se soluciona el tema del campo, las posibilidades de reactivar la economía son concretas”, responde Rappoport.
¿Entonces? “El dólar -sigue este eco-nomista- no se va a disparar porque hay suficientes reservas para mantener el precio. Por lo tanto, comprar dólares es una inversión inútil. Y actualmente no existen créditos accesibles para adquirir inmuebles. Todos son muy caros. Creo que las compras de valores son neutras, no dan grandes ganancias. Por lo tanto, estimo que lo mejor es esperar”.
Gak, quien cree que los bancos hacen una propaganda tramposa con los créditos, tampoco apostaría al dólar. “Compraría bonos del Estado, que están a bajo precio y dan una buena rentabilidad, del orden del 15% de interés”, dice este avezado hombre de la cambiante economía argentina.
Intervino el Banco Central y volvió a bajar el dólar
El Banco Central volvió a desplegar toda su estrategia y con intervenciones simultáneas en los mercados de contado y de futuro descomprimió la presión sobre el tipo de cambio.
El dólar al público descendió un centavo a 3,16 pesos para la compra y 3,19 el tipo vendedor, mientras que en la franja mayorista donde operan bancos y empresas el billete norteamericano terminó en 3,162 pesos y el tipo transferencia en 3,161.
“La sensación que se respira es que se pararon las tomas de coberturas en dólares, y eso se refleja en una incipiente mejora de los bonos y acciones”, manifestó un operador al cierre de la jornada cambiaria, cuando la Bolsa porteña se movía en positivo.
Según los cambistas las ventas del Banco Central acomodaron nuevamente los precios en un rango inferior, “pero todavía hay un compás de espera en la plaza cambiaria hasta tanto se aclare el conflicto del campo”, aclaró uno de los operadores consultados.
“Las ventas oficiales tuvieron la magnitud que el mercado requería y colocaron al dólar en los precios que finalmente propuso el Central”, opinaron desde la mesa de cambio de un banco extranjero.
Por el lado de los negocios a futuro se reconoció un dólar en 3,164 pesos (-0,09%) para los compromisos que vencen a fin de mes y 3,177 (-0,13%) para los contratos de junio, mientras que la posición siguiente, julio, se operó a 3,187 (-0,03%).
En el circuito mayorista de dinero la inyección de liquidez a través del mercado de pases
-préstamos a corto plazo por los que se entregan títulos públicos como garantía- amesetó las tasas interbancarias por debajo del 12,00 por ciento anual, en torno al 11,60.