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interes| Doloroso peregrinar de una platense
La asistieron en el hospital San Martín, pero el ministerio no le entregaba los remedios
Tiene 40 años y padece psoriasis artropática. Estaba postrada pero sacó fuerzas para concurrir al centro asistencial. Le recomendaron un costoso
fármaco que le devolvió la movilidad. Pero tuvo que presentar una acción judicial para que se lo entregaran, y sólo le dieron dosis para 15 días
En octubre último Telma Analía Severo pasó por una de las experiencias más dolorosas y traumáticas de su vida: la psoriasis artropática que padece desde hace siete años le quitó la posibilidad de vestirse por sí misma y la dejó literalmente postrada.
Fueron momentos terribles para ella y su familia, sobre todo para sus hijos de 16 y 12 años. Pero sacó fuerzas de donde no tenía y se embarcó en la búsqueda de un tratamiento que le devolviera la movilidad de los miembros. Como no tenía (ni tiene) obra social su única opción estaba en el sistema público, y fue así como llegó hasta el servicio de Dermatología del hospital San Martín, cuya jefa le indicó un tratamiento que se revelaría eficaz.
Le recetó etanercept (enbrel) un agente biológico con el que experimentó una mejoría a la que ella misma consideró asombrosa. El 13 de marzo, el ministerio de Salud bonaerense le entregó la primera caja con cuatro ampollas, cuyas aplicaciones realizó una vez por semana. La respuesta fue prácticamente inmediata.
“Le aseguro que fue como volver a vivir”, contó esta mujer de 40 años que ahora puede bajar y subir las escaleras de su vivienda, ubicada en el barrio platense de La Loma. Pero al mes siguiente reverdecieron las penurias: se quedó sin remedios y el ministerio no le ofrecía soluciones. Tampoco podía comprarlos porque su costo, dijo, “ronda entre los 7.500 y los 10.000 pesos para una aplicación mensual”.
Golpeó puertas y no consiguió que se abrieran. También pasó de las esperanzas a la depresión, cuando comenzó a perder articulación en las manos y creyó que todo lo que había logrado se desmoronaría indefectiblemente. En una carta remitida a Hoy, la mujer denunció el incumpli-miento del ministerio, y contó que “producto de la enfermedad no sólo gran parte de mi piel se cubre de escamas rojas que generan picazón, sino que también se ven afectadas mis articulaciones, produciéndome gravísimos dolores, los cuales llegan incluso a postrarme. Intenté con múltiples tratamientos, todos ellos ineficaces o con severísimas consecuencias colaterales”.
Pero el ministerio se negó a autorizar la droga. “Me vi en la necesidad de iniciar una acción de amparo (la que tramita ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Nº 4, de la ciudad de La Plata), donde se le ordenó al ministerio que debe entregar el fármaco necesario para realizar el tratamiento”.
El miércoles último su abogado, Federico Rosbaco, volvió a presentarse en ese organismo y le prometieron una respuesta (ver aparte). Lo llamativo del caso es que al día siguiente un periodista de Hoy llamó por teléfono al ministerio, a los cinco minutos, no más, se comunicaron con ella para decirle que las drogas estaban a su disposición.
Casualidad o no, se impone una pregunta: ¿por qué se demoró tanto?
Germán Escobar