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LA PLATA Sabado 17 May 2008 08:23
 
interes | Sin ayuda
Al borde del cierre: los alimentos secos no llegan a los comedores
No hay azúcar, yerba ni fideos. Las frutas, verduras y carne que reparte el Municipio “son insuficientes”. También hay centros de ayuda con problemas de gas. Muchos deberán cerrar sus puertas, y cientos de niños se quedarán sin almuerzo. Una situación delicada que impacta en los más chicos
 
 
Comprar la comida de fiado en los comercios del barrio se transformó en la única salida ante la falta de ayuda muni-cipal. Pero el espacio en las libretas se agotó al mismo ritmo que el dinero. Los comedores y copas de leche -con más de 100 chicos cada una- atraviesan su peor momento desde la última crisis económica de 2001: corren peligro de cierre.
Norma Rodríguez montó un comedor en el garaje de su casa en 1993 para sa-tisfacer las necesidades de un grupo de chicos del barrio Villa Elvira. Llegó a tener 150 niños y debió buscar un lugar más grande, en 99 entre 119 y 120. Allí, al menos hasta hoy, los espera -como hace 15 años- con el almuerzo.
“No tenemos nada. Esto es un desastre: la ayuda municipal no llega, hace meses que no recibimos alimentos secos, y los frescos alcanzan para una semana”, explicó a Hoy Norma, angustiada y con bronca. “El lunes (por hoy) voy a tener que cerrar el comedor. La situación no da para más”, agregó.
El comedor de Norma -Por un mundo mejor- es víctima de una triste realidad que afecta a los centros de ayuda platen-ses. Los alimentos secos que tradicionalmente repartía la Municipalidad de La Plata -harina, yerba, azúcar, fideos- no llegan a los barrios. Y los frescos -verduras, frutas y un poco de carne- son insuficientes.
Martina Borda, responsable del comedor Sagrado Corazón -80 bis y 141-, sostuvo que “la cantidad de alimentos frescos que daba la Municipalidad dismi-nuyó en los últimos meses y los secos, directamente, no llegan. La única explicación es que no hay, pero la familias del barrio no pueden esperar: tienen hambre”.
La situación en los barrios de la periferia es delicada. La ayuda que se requiere es “total”, en especial, en aquellos lugares afectados por las inundaciones y el granizo. “Las cosas no están bien. La gente vive un momento malo con inundaciones, frío, hambre, muchos problemas” explicó Gladis Gardella, responsable del comedor Francisco Vargas (36 bis entre 136 y 137, del barrio San Carlos).
Gladis hace 20 años que trabaja con las familias del barrio. Ella no eligió una modalidad distinta de comedor: “Preparamos viandas para que las fami-lias coman en su casa, juntos. Es una manera de preservar la unidad familiar. Pero ahora, la llegada de alimentos está fuera de control”. Y agregó: “Tengo la esperanza de que esto se va a revertir y que las autoridades municipales se den cuenta que necesitan de nuestra ayuda: realizamos contención para que no haya chicos en la calle”.
La falta de entrega también afecta a los comedores que no tienen gas. Mirta Ovejero, responsable del comedor 17 de Octubre, explicó: “No se entregó lo seco ni el gas. Hasta ahora recibimos una sola garrafa, pero confiamos en que se regularizará la entrega”. Este comedor de Gorina, que atiende a 120 chicos y 20 mamás, “ya no puede seguir sin gas, y la única esperanza es esperar. De la Municipalidad nos solicitaron una lista de beneficiarios que llevaremos el lunes próximo”.
Otra vez, la desnutrición
La falta de empleo en la ciudad, el aumento de las tasas -barrido y limpieza se incrementó en un 40%- y la suba del costo de vida golpean fuerte en la región: se calcula que entre 15 y 20 mil personas, en su mayoría niños, concurren a los 80 comedores comunitarios creados en diferentes barrios platenses para acceder a un plato de comida.
También hay unas 100 copas de leche donde asisten alrededor de 25 mil pequeños, que a pesar del esfuerzo de sus padres, no logran obtener un vaso de leche, insumo clave para lograr una buena alimentación.
Estas cifras, que resultan preocupantes, podrían ser peores si se tiene en cuenta que muchas familias reciben la ayuda de otros comedores que no se encuentran bajo la órbita municipal y que trabajan en iglesias -a través de Cáritas-, ONG’s, instituciones públicas o que se mantienen a través del esfuerzo de un grupo de vecinos.
Pero nada parece alcanzar para evitar las terribles consecuencias de la mala alimentación que padecen cientos de chicos. La falta de respuestas efectivas por parte de gobiernos municipales repletos de desaciertos derivaron en un mal conocido: la desnutrición. Se calcula que en nuestra ciudad existe un 12% de desnutrición infantil. Y un 13% en tratamiento o contacto de tuberculosis.
“En los barrios hay pibes que se alimentan mal o no comen todos los días. Los cuadros de desnutrición se multiplican, en especial, en las zonas más humildes”, explicó a Hoy el pediatra Norberto Sansone. Y añadió: “Son cuadros que nunca desaparecieron de la ciudad, pero que en vez de disminuir se incrementan año a año”.
También se descubrió -a través de estudios realizados por la Comuna local el año pasado- un porcentaje llamativo de “chicos obesos”, pero malnutridos, producto de las dietas farináceas, de pan, fideos, guisos y grasas.
Las zonas más afectadas por la pobreza en nuestra región son Villa Elvira, Tolosa, Altos de San Lorenzo, San Carlos y Los Hornos, donde existen grandes bolsones de pobreza.
¿Ayuda municipal?
La colaboración que hasta hace tres meses prestaba el Municipio a los comedores comunitarios se basaba en la entrega de alimentos secos y frescos, además del pago de los servicios -luz, agua y gas o la entrega, por ejemplo, de garrafas-. Los alimentos secos más comunes, pero que hoy no existen, eran: arroz, polenta, yerba, leche en polvo, harina, azúcar y aceite. Desde los comedores aseguran que llegan desde Provincia o Nación, pero que el Municipio no los reparte.
En tanto, los alimentos frescos como la carne, verduras -zanahoria, zapallo y papa- y frutas -mandarina o naranja- se costean con fondos comunales, aunque no se entregan a a todos los centros de ayuda. Estos productos no desaparecieron, pero sí se redujeron. Además, cambió el sistema de reparto: hasta diciembre, el Municipio los llevaba a los comedores; ahora deben retirarse en el Mercado de Frutas y Verduras de La Plata (520 y 116), a pesar de que muchos centros de ayuda no disponen de dinero para movilizarse.
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