En esta parte del mundo es muy común que de niño se sueñe con ser futbolista profesional y jugar en la primera de un club grande.
Cuando llega la adolescencia, y ese objetivo queda trunco, la idea suele transformarse en ser una estrella de rock. Y así gozar de fama, dinero y mujeres.
Diego Capusotto tuvo ambos sueños. Los sábados se calzaba la 10 para tirar caños y gambetear en la canchita de Stentor de Villa Luro y fue a probarse a Racing (club al que ama) y a Boca; pero en ambos fue rechazado.
Luego vino la etapa rockera. Se calzaba un morral, las zapatillas de lona y descargaba tensiones tocando la batería. El resto del día se volaba la cabeza con discos de Santana, King Crimson, Patti Smith, Grateful Dead, Focus, Hendrix y los Rolling Stones. Pero el sueño de la música terminó cuando murió su hermano, ocho años más grande, que lo empujaba al rock.
Los primeros años de la década del ’80 lo encontraron metido de lleno en el mundo del teatro, conectado con la movida under porteña, escuchando rock and roll en casetes y sufriendo los domingos por la Academia. El rebelde futbolero de pelo largo se transfomó en actor.
Su cara de loco de pueblo se hizo conocida en la televisión, en los ‘90, en programas como Delicatessen, Cha cha cha (hoy de culto) y el inoxidable Todo x $ 2. El trabajo sobre tablas no venció al tablón y la cancha fue la cita impostergable de cada domingo.
El rock daba vueltas en el aire y personajes como Ese amigo de Vinazi, en Todo x $ 2, lo mostraban al lado de La Renga, Los Piojos y Fito Páez dejando al descubierto al rockero que no fue.
Tras el final del “programa más barato de la televisión” esos personajes durmieron al calor de las masas, que los miraban una y otra vez en internet. Pero el niño dormido elevó sus plegarias al rock y en el 2006 nació, en un canal de cable, Peter Capusotto y sus videos.
Junto a Pedro Saborido, guionista y padre de las bestias, nacieron personajes como Pomelo, Fabián Crema, Roberto Quenedi, Pinky Lavié, Juan Carlos Pelotudo y otros que hacen sus apariciones entre videos de bandas de los ‘70, muchas de ellas un tanto desconocidas para las nuevas generaciones.
La llegada al canal estatal, en 2007, le dio la posibilidad de captar a un público más amplio y le otorgó motivos de mirar un programa a aquellos que no transan con el Bailando, Cantando, Patinando (y todos los ando) que cría Tinelli y que la misma televisión se encarga de alimentar.
Estos personajes se metieron en la piel de los televidentes y hasta los rockeros del circuito nacional salieron a rendirle pleitesía -como Andrés Calamaro y Gustavo Ceratti- y otros a criticarlo como cuando a Juanse (Ratones Paranoicos) se lo comparó con Pomelo y se hizo cargo del paquete.
La página de videos You Tube, en la que los fanáticos “cuelgan” los sketches al rato nomás que termina el programa, lo han convertido en un fenómeno de audiencia que no entra en las extrañas mediciones de Ibope.
Peter Capusotto, como ya lo hicieron los Soda Stéreo, lo harán Los Fabulosos Cadillacs y alguna vez Las Pelotas, está de vuelta. A un día del regreso de esta malformación del rock, Tiempos se mete en la intimidad del hombre detrás de los personajes y de los personajes detrás de Diego Capusotto.
-¿Vendrías a ser una especie de anti-ídolo del rock?
-En términos mercantilistas puede ser. En realidad no me siento parte del rock más alla de la escucha, como amante y como tipo que alguna vez depositó sus sueños en el rock and roll. Si formé parte de lo que se llamó la cultura del rock, pero para sentirme ídolo del rock tendría que haber formado parte siendo músico o haber dejado un legado dentro del rock, pero lo que yo tengo es una mirada graciosa de elementos que están dentro de la cultura rock. Obviamente que es una mirada desmitificadora, pero es la misma que tengo para un montón de cosas, no solo para el rock.
-Más allá de los guiones y los ensayos al mirar el programa se nota que sos un tipo del palo del rockà
-Para mí el rock siempre fue una música liberadora, que tenía una manera de plantarse frente a la vida. Formé parte de la tribu rockera y después en la vida uno anda con un poco menos de pruritos, aunque con el tiempo me alimenté de otros géneros. Siempre de chico quise tocar en una banda. Y de alguna manera ahora estoy ligado al rock y no es casual. Por eso cuando me ofrecieron hacer algo y pasar videos me vi a mi mismo como si tuviera 15 años. De ahí la referencia a las bandas que se pasan, que son las de nuestra época, al menos las que escuchábamos nosotros. Y volver a escucharlas, descubrir otras o verles la cara porque no se las conocíamos tiene que ver con lo que a uno le ha tocado en el rock.
-¿Tenés aquellos viejos discos de cuando eras joven guardados?
Algunos tengo, otros han desaparecido porque en esa época era muy común que alguien viniera y se llevara 10 o 15 discos. Mi hermano tenía una colección impresionante pero de esos le quedaron la mitad. Era un tribu pequeña, me acuerdo que amigos de mi hermano venían y llevaban y traían discos, pero muchas veces se olvidaban hasta que no se sabía más de ellos. En general los discos y los libros son cosas que uno siempre se olvida de devolverlas, es como una condición sine qua non. Además éramos medio desprendidos de las cuestiones materiales.
-Imagino que alguna vez te habrás “olvidado” sin querer queriendo algún disco que jamás devolviste.
-¿Si me choreé algún disco? Sabes que no... Lo que pasa que para robarle tendría que haberle robado a una disquería pero a un amigo no. Sí me los chafaban a mí. Y me daba cuenta cuando lo quería escuchar, y lo buscaba y no estaba. O sea que alguien se lo había llevado para que nunca más volviera.
-Igual robarse un disco no era como robarse robarse un cd...
-Pero para robar así chiquitito, algo como un cd, no vale la pena robar. Hay que buscar una ética del ladrón. Si vas a robar tenés que robar a lo grande y correr algún riesgo, sino se convierte en un chiquitaje.
-Ladrón de gallinas nunca...
-Si se está cagando de hambre mi familia sí. Pero si fuera ladrón sería más pirata del asfalto que ladrón de gallinas.
Con Capusotto y su idea desmitificadora de ver la vida es imposible que el tren no se descarrille. Pero como el motivo de la charla es el rock y la nueva temporada de su programa hay que traerlo nuevamente al tema que nos convoca:
-Cuando eras ese muchacho que rockeaba por las calles de Buenos Aires ¿quiénes eran tus ídolos en la música?
-De chico eran varios, pero siempre me identifiqué más con la banda de los stones. En esa época, cuando tenía 14-15 años, pensaba que Los Beatles eran blanditos. Cuando agudicé el oido y me puse menos tarado me di cuenta de que era todo lo contrario. Tuve una época donde era muy fanático de los Stones y de Hendrix toda la vida. De acá me identificaba con Spinetta, aunque escuchaba todo. Almendra y Manal eran mis referentes.
-En esta temporada que comienza mañana ¿Habrá nuevos personajes y otras novedades?
-Va a haber videos nuevos, algunos de bandas que ya se pasaron pero tocando otros temas. Los clásicos personajes va a estar y tendremos otros nuevos. En el primer programa aparecerán dos nuevos personajes que después tendrán su continuidad mezclados con los que ya hacíamos.
Desde siempre los personajes de Capusotto tuvieron alguna relación con el peronismo. Nombra figuras del movimiento constantemente, utiliza palabras muy peronistas en sus diálogos y no reniega de su vinculación con la J.P. en su juventud. Así y todo Perón siempre es motivo de inspiración para sus sketches.
-¿No tenés miedo que, justamente en el canal estatal, algún peronista no entienda tus chistes donde se nombre a Perón y te quieran prohibir como intentaron hacer con Los Simpsons?
-Hasta ahora he hecho cosas de este tipo en el canal y nadie me ha dicho nada. Igualmente creo que lo de Los Simpsons es otra cosa. Eso refleja la idiosincrasia de Estados Unidos que es bastante ignorante, que no conocen más de su propio ombligo, inclusive en un programa tan inteligente como ese. Entonces hacen una mezcla donde confunden a un tipo elegido por el voto popular como Perón con un dictador como Videla.
Para mí no es más que un signo de desinformación e ignorancia que es propio de Estados Unidos, que está educado para mirarse a sí mismo. Como todavía deben seguir creyendo que la capital de Argentina es Río de Janeiro. Lo que yo hago es otra cosa y no pienso en los susceptibles, ni tampoco me importa. No soy un ortodoxo ni un fanático religioso del peronismo, entonces puedo tener afinidad con algunas cuestiones y satirizar otras. Es por eso que me tomo esas libertades, porque me parece que es lo que hay y porque.... asi es la vida.
-Cuando se meten a trabajar en un personaje con Pedro Saborido ¿no se ponen un límite temiendo que pueda molestarle o caerle mal a alguien?
-Hay cuestiones que ni siquiera se nos pasan por la cabeza para nombrarlas porque no entran dentro del lenguaje humorístico. Uno probablemente pueda satirizar a Videla ero no podés hacerlo con un tipo que está en un chupadero a punto de ser torturado y luego un desaparecido. Eso es hacerle el juego al enemigo. Hay que saber a quién y qué satirizar porque en el humor hay un sustento ideológico que no significa bajar línea, eso es otra cosa. Tampoco creo que en los que hacen humor sin saber lo que hacen. Lo que si censuramos es un mal chiste, eso que a todo el mundo se le ocurre, que no causa efecto; o una idea que es graciosa y no termina de redondearse, entonces no se pone.
*Imperdible: Hablan los personajes
*Entrevista de TIEMPOS - PDF
Textos: Ulises Rodríguez.
IZ