De hecho, fuentes oficiales aseguraron que la Nación y la Provincia de Salta invirtieron más de 63 millones de pesos -entre subsidios y obras de infraestructura- en la reconstrucción de Tartagal, desde donde sin embargo surgieron voces críticas a ambos gobiernos.
El alud que barrió gran parte de las casas de Tartagal conmocionó hace un año a la Argentina, a tal punto que la presidenta Cristina Kirchner viajó a la zona para interiorizarse personalmente de la situación. Entre aquel desastre y el presente, la ayuda desembarcó en la ciudad: en el balance oficial se señaló que "se asistió a un total de 933 familias, 798 de las cuales recibieron subsidios de entre mil y diez mil pesos para la reposición de bienes muebles".
También se detalló que en total, la Nación y la Provincia concretaron una "inversión histórica" en obras por 63.542.192,67 de pesos en la ciudad, "buscando fundamentalmente recuperar la dignidad de esos cientos de salteños".
No obstante, diversos medios registraron un descontento en la población porque hasta el momento se entregaron 130 viviendas, es decir un 20 por ciento de las que se habían proyectado para asistir a quienes perdieron sus casas por culpa del alud provocado por la crecida del río Tartagal.
"Con el alud proliferaron las empresas de todo tipo y el dinero se perdió en el camino", expresó Erich Kayssner, vecino cuya casa fue la primera en ser inundada en la ribera sur, en la mañana del 8 de febrero de 2009. Según se indicó, la emergencia acarreó beneficios principalmente a agrupaciones piqueteras que armaron cooperativas para realizar trabajos en las casas, en muchos casos de "dudosa calidad".
En el mismo sentido, fue presentada una denuncia contra el intendente Sergio Leavy, al considerarlo "jefe de una asociación ilícita que habría extraído fondos públicos para beneficio personal".
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