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elmundo| Nueva York
Annan se va sin alcanzar sus grandes metas
El secretario de la ONU terminará su mandato el 31 de diciembre próximo sin haber alcanzado ninguna de las principales metas que definió hace 10 años
El secretario general de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, quien hoy pronunció su último mensaje ante la Asamblea General del organismo, terminará su mandato el 31 de diciembre próximo sin haber alcanzado ninguna de las principales metas que definió hace 10 años.
Bajo la dirección de Annan, la ONU se propuso combatir la pobreza, consolidar un sistema de prevención e intervención en los conflictos armados y debatir una reforma que democratizara el Consejo de Seguridad y le otorgara un estatus más elevado a la Comisión de Derechos Humanos.
Ninguno de esos grandes objetivos fue alcanzado y, según la opinión de los analistas de diversas ideologías, la ONU perdió en estos últimos 10 años gran parte de su ya menguada credibilidad en el marco de un mundo multipolar en el que Estados Unidos impuso unilateralmente sus estrategias de superpotencia.
Entre sus logros, figura la puesta marcha de la Corte Penal Internacional, el primer organismo judicial de carácter permanente encargado de perseguir y condenar los más graves crímenes en contra del Derecho Internacional de los Derechos Humanos.
Proveniente de una familia acomodada de Ghana, Annan accedió a una excelente educación tanto en su país como en centros de altos estudios de Estados Unidos y Europa.
Funcionario de carrera de la ONU desde 1962, llevaba ya 35 años al servicio de esta organización cuando fue elegido para reemplazar al egipcio Boutros Boutros Ghali, cuya reelección fue vetada por Estados Unidos.
Antes de ocupar la Secretaría General, tuvo puestos de responsabilidad en la Comisión Económica para Africa, y en los departamentos de Personal, Administración y de Presupuesto, lo que le permitió conocer las entrañas de la ONU.
Tras ingresar en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, trabajó para conseguir los acuerdos de paz de Dayton, del 12 de noviembre de 1995, que supusieron el fin de la guerra en Bosnia-Herzegovina y el inicio de las misiones de paz de la OTAN en la antigua Yugoslavia.
Sin embargo, desde esa misma posición no supo anticipar el genocidio de los tutsis en Ruanda en 1994 como tampoco impedir la masacre de los bosnios en Srebrenica, en el mismo año.
En su primer período como secretario (1997-2001), tuvo serios reveses cuando fracasó en las mediaciones de paz en la guerra civil de Angola, en el conflicto entre Marruecos y el Frente Polisario (1998) y al estallar la segunda intifada palestina contra la ocupación israelí.
Pero logró que el entonces presidente iraquí Saddam Hussein accediera a las inspecciones de la ONU encargadas de ubicar el supuesto arsenal de armas de destrucción masiva, que jamás fue hallado pero que sirvió de excusa para la invasión estadounidense de 2003.
En 2001 fue galardonado junto a la ONU con el premio Nobel de la Paz "por su trabajo para un mundo más organizado y pacífico".
Sobre Annan, el Comité Nobel dijo que "ha afianzado la tradicional responsabilidad de la ONU en favor de la paz y la seguridad y también ha reforzado obligaciones con respecto a la política de defensa de los derechos humanos".
Fue en octubre de ese mismo año, en que la ONU avaló la invasión encabezada por Estados Unidos que derrocó al régimen talibán de Afganistán.
Como no se presentó ningún otro candidato, el 29 de junio de 2001 Annan fue reelegido por unanimidad para el puesto por cinco años más.
En este segundo mandato, la ONU sufrió el atentado contra su sede en Bagdad, el 19 de agosto de 2003, en el que murieron 23 personas, entre ellas el delegado especial Sergio Vieira de Mello.
Además, Annan tuvo que afrontar un escándalo de corrupción cuando se descubrió que su hijo Kojo estaba vinculado con una empresa que trabajaba para el programa Petróleo por Alimentos en Irak.
El escándalo tuvo alto impacto porque el mismo Annan fue el artífice del acuerdo que autorizó a Irak en 1991, tras la primera Guerra del Golfo, a vender una cuota de petróleo a cambio de ayuda humanitaria.
Incluso se difundió la versión de que se pediría la dimisión del secretario general que, finalmente, no prosperó.
En 2004, Annan pidió que un equipo de consejeros aportara recomendaciones para mejorar el funcionamiento de la ONU, entre ellas la de aumentar a diez el número de miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
Definido aluna vez por el Financial Times como "un hombre con pocos enemigos (...), la respuesta suave que aleja la ira", Annan se alejará de la ONU en un mundo que no es mejor que cuando asumió.
En una entrevista a la BBC, él mismo dijo que "los que me conocen saben que hago que la gente trabaje unida, soy por naturaleza un conciliador; pero puedo ser firme cuando sea necesario".
Rasgos personales que no fueron suficientes para dispersar la imagen de una ONU impotente para abordar las soluciones a los grandes problemas de la humanidad.