Comenzó a funcionar este mes y tiene en su currícula a 25 patovicas de boliches platenses. El objetivo es, entre otros, aprender a tratar con gente y resolver de forma pacífica situaciones violentas.
Se trata del curso Controlador de Admisión y Permanencia que, de forma gratuita y obligatoria por la ley nacional nº 26.370, se está dictando desde los primeros días de agosto en el Centro de Formación Profesional 420 (CEF) Martín Castellucci, ubicado en 36 entre 2 y 3.
El curso surgió de un convenio suscripto entre la Dirección General de Educación y Cultura bonaerense, el Sindicato Único de Trabajadores de Control de Admisión y Permanencia de la República Argentina (Sutcapra) y la Asociación Civil Martín Castellucci.
En las clases, los patovicas aprenden técnicas de prevención y disuasión de hechos violentos y provocaciones, prevención de siniestros. También se los instruye en primeros auxilios, técnicas de mediación y herramientas de contención emocional.
En diálogo con Hoy, Oscar Castellucci, padre de Martín, el joven asesinado por patovicas en Lanús, hecho que originó la creación de ese centro de formación, contó que “en la actualidad hay cursando 25 personas”. Agregó que desde la asociación se esperaba contar con más alumnos, “pero por el momento contamos con un solo turno y ese número de alumnos. Son personas que trabajan en boliches platenses y la mayoría son afiliados al sindicato”, añadió.
En una primera etapa experimental, el curso se está impartiendo sólo en La Plata -se tenía previsto que también se dictara en Lanús-. Ramos Mejía y ayer comenzó a dictarse en el partido de Quilmes. En todas las sucursales, la cantidad de alumnos es la misma, las clases duran un semestre y tienen 240 horas reloj.
“La segunda etapa esperamos que se inicie en marzo. Nuestra idea es llegar a los 50 cursos”, señaló Castellucci. Entre las dificultades señaladas por el titular de la asociación se encuentran los sueldos. “Los docentes son idóneos, es muy difícil hacer toda esta tarea con ese perfil y con el sueldo mínimo que cobran por instrucción. Esperemos a ver cómo nos va a partir de marzo”, sintetizó. Al respecto, añadió que los cursos son impartidos por profesionales universitarios. “En La Plata lo están dictando abogados, psicólogos, trabajadores sociales, personas idóneas en primeros auxilios y licenciados en seguridad”.
Los requisitos para acceder al curso son que el trabajador se encuentre inscripto en el registro provincial de la actividad, que presente certificados de antecedentes penales y de reincidencia, y superar un examen psicofísico. El título habilitante es nacional. Además de los centros educacionales de La Plata y el Conurbano, es probable que para 2011 los cursos se extiendan a otras provincias (ver aparte).
Los centros de formación en el resto del país
Se prevé que los centros de formación tengan sucursales en todo el país. Según precisaron en la Asociación Martín Castellucci, en la provincia de “Río Negro están muy avanzadas las gestiones y también hay proyectos en Salta, Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos”.
Oscar Castellucci apuntó a la necesidad de crear un registro de estadísticas y denuncias ante agresiones en locales de diversión. “Los medios periodísticos del país publican en promedio tres o cuatro hechos de este tipo cada fin de semana, pero pensamos que son apenas el uno por ciento de los que ocurren en realidad. Sin ir más lejos, en las bailantas o en los recitales hay verdaderas masacres”, puntualizó.
Martín Castellucci murió en 2006 a causa de la feroz golpiza dada por el ex boxeador amateur José Lienqueo Catalán, que trabajaba como patovica en el boliche La Casona de Lanús.
Actualmente cumple una condena de 11 años y nueve meses. “Yo sólo sé pegar, no sé hablar”, mencionó en su defensa.
Tras el crimen se fundó la Asociación Civil Martín Castellucci contra la discriminación, la violencia y por los derechos de los jóvenes, que impulsó la aprobación de la ley para regular la actividad de los patovicas y exigir una capacitación adecuada.