La salida del polémico Ricardo Jaime de la secretaría de Transporte de la Nación se produjo hace poco más de un año. El 1º de julio de 2009, para ser exactos. A partir de allí, las investigaciones en las que se difundieron todo tipo de irregularidades en su gestión se sucedieron. Desde propiedades por todo el país y el exterior, hasta viajes en aviones privados, pertenecientes a empresas a las que supuestamente debía controlar. En este último punto es donde aparece uno de los ítems más polémicos de la gestión Jaime: la entrega discrecional de subsidios a empresas del transporte. Los viajes en el avión propiedad de los hermanos Cirigiliano, titulares del Grupo Plaza, lo dice todo.
“Muerto el perro se terminó la rabia”, dice el dicho. Pero quién se atrevería a afirmar que Jaime era el perro detrás de esta oscura política de entrega de subsidios. Nadie. Según los datos que figuran en la página de la secretaría de Transporte de la Nación de junio del año pasado, el Grupo Plaza, que presta servicio en Bahía Blanca y que une La Plata con Capital Federal, recibió la módica suma de $ 9,4 millones más algunos centavos. ¿La salida de Jaime de la secretaría, la divulgación del estrecho vínculo que los Cirigliano (dueños del Grupo Plaza) mantenían con el polémico funcionario fue un combo que hizo reducir los subsidios para uno de los grupos empresarios más beneficiados de la era K? ¿Al menos para disimular? Los subsidios de junio de 2010 llegaron a $ 10,6 millones y, si se hace una proyección, la empresa recibirá alrededor de $ 44,8 millones cuando finalice este año. De esta manera, los números dan la respuesta contundente a los interrogantes planteados.
La salida de Jaime no modificó un ápice la política de subsidios para el transporte público. “No se ha revisado nada”, ratifica el diputado de la Coalición Cívica, Sebastián Cinquerrui, que realizó una profunda investigación de los beneficios que recibió el Grupo Plaza en la era K. “Está claro que Jaime era responsable de esta situación, pero no el jefe de la banda”, apuntó el legislador.
La otra empresa que maneja los recorridos La Plata-Capital Federal, Costera Metropolitana, también recibe cifras escandalosas. Concretamente, según datos de la secretaría de Transporte, sólo en el mes de junio de 2010 esta empresa recibió -por el servicio que presta en el trayecto La Plata-Buenos Aires, y por otros recorridos en la Provincia- $ 1,5 millones de subsidios del Sistema Integrado de Transporte Automotor, es decir $ 300 mil más que lo recibido en igual mes del año pasado. Eso no es todo ya que a eso hay que agregarle $ 5.949.173 del régimen de compensación complementaria: $ 1,1 millones más que lo recibido en 2009. Si se hace una proyección, surge que en 2010 esta compañía recibirá alrededor $ 29 millones.
Las cifras escandalosas que reciben los Cirigliano y Costera Metropolitana por parte del Gobierno nacional desatan la bronca de cualquier persona. Sin embargo, si el Gobierno convirtiera en millonarios a empresarios que brindan un servicio de excelencia, tendría, al menos, un punto sobre el cual defender su estrategia. Nada de eso: el servicio que brindan las empresas deja mucho que desear, y genera numerosas denuncias de los pasajeros.
Viajar de La Plata a la ciudad de Buenos Aires es sinónimo de resignarse a viajar mal: apretado, en unidades poco confortables, muchas veces parado. El Gobierno, lejos de admitir esta realidad, protege a las empresas como si fuesen de oro: entre Plaza y la empresa Costera tienen el monopolio de este servicio que padecen miles de personas por día.
“Está comprobado que Plaza jamás baja su tasa de ganancia. Cuando por cualquier motivo peligra su ganancia, en lugar de resignarse lo que hacen es bajar la calidad del servicio para no perder ni un centavo”, apuntó el diputado de la CC.
Distribución
El transporte público de pasajeros recibe los subsidios a través del Sistema Integrado del Transporte Automotor (Sistau). Sin embargo, en 2006 el Gobierno del por entonces presidente Néstor Kirchner firmó el decreto 678, mediante el cual se estableció el Régimen de Compensación Complementaria (RCC), el cual se firmó bajo el pretexto de atender “los mayores gastos operativos”, pero sólo de las empresas del área metropolitana de Buenos Aires. Esto alimentó una de las principales críticas que reciben los subsidios: la inequidad.
Por citar un ejemplo, para los servicios que presta Plaza en Bahía Blanca, que une La Plata y Buenos Aires, recibió durante junio de este año $ 2.386.277 por el Sistau, mientras que en concepto del régimen complementario la suma girada fue de $ 8.220.860,07.
Si bien esta metodología caracteriza al Gobierno kirchnerista desde siempre, en los últimos años “reforzó” este sistema de subsidios. Así lo demuestran los números, que indican que por la línea interurbana que une La Plata y Capital, Plaza recibió en 2007 por el RCC (compensación complementaria) $ 2.394.108,85, que distan mucho de los más de $ 8 millones que recibió este año. Indudablemente, los cálculos no fueron hechos a partir de la inflación que marca el INDEC.
¿Se vienen cambios?
El sistema de boleto electrónico (Sube) deberá ponerse en marcha en todos los micros antes de fin de año, según la legislación vigente.
Muchos esperan que ese sea el final de la política discrecional de los subsidios. ¿Por qué? Porque este sistema tendrá un control estricto y certero de la cantidad de pasajes que cada colectivo y empresa vende diariamente. “Si esto se implementa hoy quedaría reflejado que el nivel de subsidios que reciben determinadas empresas no se condice con la cantidad de pasajeros que transporta”, confió una fuente consultada por Hoy, que consideró que en ese sentido los Kirchner han sido “torpes”, porque dejarían al descubierto sus propias irregularidades.
Sin embargo, en las últimas horas comenzó a correr la versión de que el ex presidente, Néstor Kirchner, sin dejar de pasar por alto esta situación -de hecho motorizado por ella-, podría impulsar cambios en el sistema de reparto de subsidios para el sector.
¿Qué pasa si pierden los Kirchner?
Según argumentan los empresarios del sector, las tarifas del transporte público de pasajeros, en buena medida, se mantienen en determinado valor debido a los subsidios que reparte el Gobierno nacional. ¿Qué pasaría si los K abandonan el poder el año próximo? ¿Las tarifas se dispararían? La amenaza de los empresarios, que en algunos casos se volvieron millonarios gracias a estas políticas, es que sí: con los actuales costos, sin los subsidios sería imposible sostener las tarifas.
Sin embargo, la visión de otros especialistas varía muchísimo de esta realidad virtual que buscan imponer los empresarios. Por caso, el diputado de la CC Sebastián Cinquerrui asegura que con el nivel de subsidios que se dan actualmente el transporte urbano y suburbano en la ciudad de Buenos Aires “podría ser gratis”.