Por Lautaro Della Palma
Uno quedó con la clasificación a sus pies, el otro bastante comprometido. Ese fue el saldo que dejó una nueva edición del clásico de rugby platense, en el cual las imprecisiones fueron las principales protagonistas de la tarde lluviosa en el barrio de La Cumbre, que albergó a casi 2 mil personas por la 5ta fecha de la Zona C del GI en busca de conseguir una plaza en el Top 14.
La Plata fue más inteligente y efectivo en los momentos claves para quedarse con el derby ante San Luis por 14-0, pese a que en gran parte del juego todos creyeron que se iban a sus casas empapados y en cero.
De los 80 minutos, 60 fueron para el olvido, y la lluvia apenas se pudo olvidar con el calor en el duelo de hinchadas que se vio en las tribunas.
Kicks, a jugar en campo rival y esperar un error del adversario. Así se perfiló estratégicamente todo el juego.
Los primeros minutos se estamparon en territorio local, cuyos jóvenes medios, inmersos en la tensión, comenzaron más imprecisos de lo normal y con síntomas de nerviosismo.
Pero el clima condicionó a que se desarrolle de esa manera, y a que las miradas del público se fijen netamente en la interminable batalla de forwards. En tanto que los cuatro wings se sumaron y prácticamente cumplieron el rol de espectadores.
La concentración fue un factor fundamental, como las vivezas para escaparle al pozo en el que permanentemente entró el partido.
Apenas dos intentos -fallidos- de Suffern Quirno a los palos fue lo más peligroso que mostró La Plata en esa mitad. San Luis devolvió con la misma moneda, pero Campodónico tampoco estuvo certero. El drop de Crispo no pudo ser menos.
Mucha fricción, duelo interrumpido y más problemas para apoderarse de la resbaladiza guinda. También hablado y discutido por momentos.
San Luis terminó mejor en el final del primer capítulo apoyado en su maul penetrante, pero no supo sacar mayor beneficio de ese hombre de más que tuvo en cancha, por la amarilla que recibió Guillermo Roán.
El silbato de Filomena puso fin a unos 40 minutos iniciales en los que no pasaba nada, y aquel que creía -como Panchito Albarracín- que terminaría 0-0 no pensaba ningún disparate.
Un Canario mojado que luego reanudó su vuelo
Nadie se imaginaría el mismo conservador y erróneo primer tiempo, aunque el principio del complemento puso en duda a más de uno.
Nuevamente patadas de un lado y de otro con la guinda flotando en el aire. Más free kicks, ciertos penales e imprecisiones producto del estado del campo (y de la ovalada), como algunos knock-on por desconcentraciones. Todo similar a la parte inicial.
Hasta que llegó la amarilla para el capitán Agustín Notti, a los 17 minutos. Fue el peor momento marista y, contracara, el mejor amarillo. La Plata presionó y robó; Pato Roán la cruzó, Mazzoni capturó y se la cedió a Augusto Ramos para que se zambulla en el ingoal y rompa el marcador en blanco. Una jugada de otro partido.
Pero el visitante no aflojó su ritmo y lastimó de nuevo aprovechando la ventaja numérica. Albarracín vio el hueco y puso la guinda al fondo; Berenstein patinó, se equivocó y Mazzoni punteó para que se vaya Nino Durante de cara al segundo try. Nuevamente Dimas acertó a la H y marcó un 14-0 que fue irremontable para San Luis, que buscó al menos llevarse un punto. La visita también, porque intentó el bonus con el poco resto físico que le quedaba, que nunca llegó.
Así, La Plata alcanzó las 17 unidades y quedó 2° a un punto de Alumni, que sí sumó bonus. Además estiró la ventaja en el historial de clásicos a 12-7 en Primera, como también su racha en condición de visitante, ya que San Luis no festeja en La Cumbre desde 2001.
Ni la lluvia detiene al Canario, que estaba mojado, se secó, pero en dos minutos reanudó su vuelo.
La voz del entrenador
La dupla Meneses-Carrara está más sólida gracias a las producciones de su equipo. Ni hablar de su alegría. Esteban explicó, una vez que terminó el partido: “Ganaba el que menos se equivocaba y el que mejor tácticamente lo planteaba. El equipo no se desconcertó y supo cuál era el camino. No había otra forma de jugarlo”.
Además, el Mono resaltó el trabajo defensivo: “Estamos trabajando en eso desde que empezamos. Para mí es la primera forma de atacar”.
Por último, Meneses reconoció que la amarilla a Notti fue clave: “Fue importante porque es el octavo, el capitán y además porque la supimos aprovechar”, y cerró: “Ahora hay que ganarle a San Martín para no relajarse y creer que ya estamos clasificados”.
“Pegamos en los momentos justos”, destacó Albarracín
Una vez concluido el derby, Francisco Albarracín dialogó con De rugby somos en Radio Gol, donde explicó el enorme triunfo ante San Luis. “Salvo el final del primer tiempo y el principio del segundo, creo que dominamos todo el partido. Si bien no jugamos muy bien ni fuimos muy superiores a San Luis, pegamos en los momentos justos y defendimos muy bien”.
Cuando el desarrollo prometía un resultados cerrado sin tantos, una de las grandes figuras que dejó el clásico reconoció: “Estaba seguro de que salía 0-0. Era muy difícil anotar puntos, a menos que venga por algún error del rival”.
En tanto, Panchito sintetizó la fórmula de la victoria: “Hoy con pases no le hacíamos un try a nadie. Teníamos que poner la pelota en el fondo y esperar un error de ellos. Jugamos muy bien con el pie y lo abrimos desde esa vía. En un minuto lo definimos”, sostuvo Albarracín, que quedará atado a la ventana de junio con Los Pumas. “Fue mi último partido”, cerró.
Augusto Ramos, autor del primer try canario, fue otro de los que dejaron su voz tras el triunfo. “Planteábamos el partido así. Estamos muy contentos porque fue admirable lo que jugó el equipo, lo compacto que fue, lo que defendió, y además porque salió lo planificado”.
Bebi, que se golpeó la costilla cuando apoyó su tercer try en el certamen, contó: “En el entretiempo dijimos de seguir jugando corto y no abrir la pelota hasta encontrar el espacio. Después se abrió y se nos dio”.