Además de los tradicionales galardones a lo mejor del año que pasó (Una semana solos, de Celina Murga, y Criatura de la noche, de Thomas Alfredson fueron las ganadoras nacional y extranjera, respectivamente), la filial local de la entidad que agrupa a la prensa cinematográfica entregó en esta oportunidad premios especiales al cine nacional de la década 2000-2009.
La ciénaga (2001), ópera prima de la salteña Lucrecia Martel, quedó en el primer puesto entre las diez elegidas. Segunda, con una mención especial, fue El aura (2005), la película con la que el lamentablemente fallecido Fabián Bielinsky siguió a su exitosísima Nueve reinas.
El top ten lo completaron, en orden alfabético, El bonaerense de Pablo Trapero, Los guantes mágicos de Martín Rejtman, Historias extraordinarias de Mariano Llinás, La libertad y Los muertos de Lisandro Alonso, La mujer sin cabeza de Lucrecia Martel, la mencionada Nueve reinas y Los rubios de Albertina Carri.
Durante la ceremonia, los críticos y votantes anunciaron, también, la edición (virtual, ya que puede descargarse gratuitamente de internet) del libro Una década de cine argentino, que da cuenta además de la diversidad y calidad de la producción nacional del período, del proceso de selección e incluye textos críticos sobre los diez filmes elegidos.
Los libros del festival
Un clásico del Bafici es la edición de libros sobre diversos aspectos del quehacer cinematográfico, generalmente asociados a la programación de la edición. Este año los lanzamientos son apenas dos (en contraste con los cuatro o cinco que solían aparecer en los últimos festivales), pero su calidad compensa con creces cualquier objeción.
Cine encontrado: ¿Qué es y adónde va el found footage? es una compilación de artículos, realizada por los programadores del festival Diego Trerotola y Leandro Listorti, sobre una práctica tan extendida como generalmente subvalorada: la reutilización de material filmado por otros para hacer cine.
El libro acompaña el foco dedicado al found footage, que refleja en su vasto programa la diversidad y las posibilidades de intervenir filmaciones ajenas: hay desde un corto de Chaplin proyectado cuadro por cuadro en mosaico hasta un trailer de Alta fidelidad que pasó semanas bajo el agua hasta que John Cusack se convirtió casi en un fantasma, pasando por todo lo que se les ocurra.
El otro volumen es Cinematógrafos, del gran director y novelista Edgardo Cozarinsky.
Al igual que su película Apuntes para una biografía imaginaria, que se proyecta en el festival, se trata de una visita a su universo personal, a través de fragmentos de textos propios y ajenos (en el filme son películas en vez de escritos, claro; como un melodrama finlandés de los ‘50, You’ve Gone Into My Blood, que se exhibe por primera vez mañana), en un recorrido que conecta las pequeñas historias íntimas con la Historia con mayúsculas.
Recomendaciones: dos para no perderse
La oferta de más de 400 largos, medios y cortometrajes, y casi dos mil funciones en los apenas once días del festival más importante del país (aunque Mar del Plata sea clase A, es más pequeño que el Bafici en todos los demás sentidos) puede parecer inabarcable. Hoy, en vez de películas puntuales, recomendamos dos secciones completas para que la decisión final quede en manos de ustedes.
Sombras de la China: “Nuevo documental político chino: Visiones radicales desde China” es el largo título del foco programado por el experto norteamericano y residente en el gigante asiático desde hace años Shelly Kraicer, que incluye ocho trabajos acerca de costados poco conocidos de esa sociedad oriental. Prostitución, drogas, problemas con la policía y con las autoridades; familias desplazadas por el omnipresente Estado y ciudades abandonadas o efervescentes de actividad, según los vaivenes de la cambiante economía china. Realidades en crudo, registradas valientemente por una nueva generación de cineastas, con tanto sentido de la urgencia como rigor cinematográfico.
Brasil era una fiesta: Rogério Sganzerla fue el crítico y cineasta más importante del pos Cinema Novo (la nouvelle vague brasileña, cuyo mayor representante fue el gran Glauber Rocha); un iconoclasta obsesionado con Orson Welles, que prefería filmar la vida en las ciudades y sus fantasías más salvajes antes que el país rural y la denuncia social. Entre 1968 y 2003, un año antes de morir, dirigió apenas ocho largometrajes; hay que decir que pasó largos años en el exilio, gentileza de la dictadura militar que atravesó el país vecino.
Los ocho, indescriptibles reflejos de una mente brillante, capaz de conjugar el cine erótico con Jimi Hendrix y a lo más bajo de la cultura popular con complejas elucubraciones teóricas, se proyectan en esta edición del Bafici junto a un documental sobre Sganzerla y el único largo dirigido por su viuda, la musa del cine brasileño, Helena Ignez.