Los jueces del Tribunal Oral IV recibieron el viernes en su despacho la carabina 22 semiautomática. Era la única evidencia que restaba para comenzar a juzgar a Marcelo Bernasconi (18) por haber matado a quemarropa a su hermano y a su madre, en un campo de Oliden, en mayo de 2009.
La primera audiencia será mañana a las 8. El fiscal de juicio Rubén Sarlo, destacaría las pericias psicológicas y psiquiátricas que descartaron “alteraciones psicopatológicas” en el imputado, “tanto en su historia vital y psicosemiológica”.
El defensor de Bernasconi, Nicolás Malpeli, sostiene que su asistido tuvo una reacción como represalia por el rechazo que, aparentemente, generaba su condición de homosexual en su núcleo familiar.
Los estudios mentales a Bernasconi fueron realizados por cuatro peritos, dos psicólogas y dos psiquiatras -Auschin, Badaloni, Forte y Camino-, de la Asesoría Pericial de Tribunales, determinando que Bernasconi “no presenta alteraciones pasadas o presentes en sus funciones psíquicas”, y que “distingue con claridad las normas sociales aceptadas”.
La fiscalía intentará probar que el imputado comprendió la criminalidad de sus actos y el dirigir de sus acciones, y que no padece ninguna afección a su salud mental que hubiera mediado en la perpetración de los dos asesinatos.
En el dictamen del fiscal Marcelo Martini se dio por “semiplenamente acreditado” que en la mañana del 26 de mayo último, en el campo El Rosario, de ruta 36 kilómetro 79 de Oliden, el procesado “mediante disparos efectuados con una carabina 22 contra su hermano Carlos Martín, de 28 años, y su madre Juana Alicia Pérez, de 60, quienes se hallaban realizando sus tareas habituales, les provocó la muerte”.
Martini encuadró legalmente el caso como homicidio calificado por el vínculo -en perjuicio de su madre -en concurso real con homicidio simple -contra su hermano-.
Entre las pruebas tomadas en cuenta para acreditar la autoría se valoró como “indicio de oportunidad” que el imputado “era el único que estaba en el lugar cuando ocurrieron lo hechos”.
También que “la tranquera del campo estaba cerrada”, y que “se halló el arma utilizada en el lugar en que la testigo de actuaciones indicó haber escuchado al procesado manifestar donde la había escondido”.
Los investigadores creen que Bernasconi habría “intentado desviar la investigación” al narrar a la Policía un supuesto ataque contra su familia por parte de unos asaltantes.
En una primera instancia, el presunto autor del doble crimen afirmó que varios hombres habían ingresado al campo y que habían matado a su hermano y a su madre, sin haber advertido su presencia. Pero, al ser interrogado por la Policía, el joven se habría quebrado y confesado la autoría del doble crimen en declaración ante el fiscal.
En la causa penal constan cartas que habría escrito el acusado, en las que describiría el rechazo de su familia a su elección sexual y en las que aludiría, además, a supuestos intentos de suicidio. En una carta remitida a Trama Urbana, el imputado dijo: “Quiero contar mi verdad”. Su abogado, Malpeli, sostiene que “la Justicia sigue en deuda con Bernasconi y con toda la sociedad. Si fuera este un juicio por jurados, la sentencia sería más justa”.
El juicio tendrá 123 testigos. “Hay mucha expectativa. Mi asistido tiene mucha ansiedad. Necesita empezar el duelo. Lo que pide es que le den una oportunidad para rehacer la vida. Sabe que va a haber una condena pero que le dejen rehacer su vida. Quiere estudiar derecho y escribir”, señaló Malpeli.
El juicio estará a cargo de los jueces del Tribunal IV Emir Caputo Tártara, Juan Carlos Bruni y Gloria Berzosa.
Una carabina
El fiscal Martini dio por probado que la carabina o rifle 22 largo marca Maheli semiautomático, secuestrada por indicación del imputado, se corresponde con los pertrechos hallados en la escena del doble crimen.
En esa pericia se precisó que el proyectil hallado en el cadáver de Carlos Bernasconi -hermano del imputado-, es compatible con la misma carabina 22. Pero el proyectil encontrado en el cuerpo de la madre del detenido (foto), no pudo ser peritado, porque se encontraba muy deformado tras el impacto.