En verdad no sorprende, ya que el contundente respaldo que le dio la comunidad toda ha exacerbado el rencor de aquellos que les temen a principios tan nobles y altruistas como la sana competencia y el libre derecho a informar y ser informado. Aunque provienen de distintos flancos, los ataques reconocen su origen en la mediocridad, la carencia de ideas, la torpeza y la envidia. Unos son seudodirigentes sindicales, vinculados a grupos empresarios. Y otros son lacayos de profesión, que han cambiado su dignidad por los mendrugos de la corruptela oficial. Estos últimos lanzan sus dardos desde un pasquín que pretende esconder su identidad kirchnerista debajo de una fachada con la que no ha logrado engañar a nadie. Los platenses lo ignoran por completo y no se lo ve por ningún lado. Pero, dicen, su negocio no son las noticias sino el desvío de los fondos que llegan desde Balcarce 50. Nuestros lectores -no sólo las 35 mil familias que reciben el diario cada mañana, sino también los que nos acompañan desde la web- deberán saber que este acontecimiento histórico que acabamos de protagonizar les molesta a varios. Pero como nuestras convicciones son firmes, nuestro prestigio es intachable y nuestro compromiso con la verdad es inquebrantable, ninguna campaña injuriosa podrá empañar esta apasionante historia que, como tantas veces se ha dicho, recién comienza.
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