Cuando todo parecía indicar que Abel Alves sería el técnico de Boca hasta junio, con el respaldo de Carlos Bianchi desde la función de mánager, en la madrugada de ayer surgió un acontecimiento que echó por tierra esa posibilidad y provocó un cambio de planes de cara al futuro inmediato: la renuncia de Carlos Bianchi a su cargo.
Desbordados por la conflictiva realidad institucional y futbolística, los principales integrantes de la dirigencia xeneize viajaron a Mendoza con un fin más trascendente que ver el superclásico... Su verdadera intención era reunirse con Bianchi para convencerlo de que tomara las riendas del equipo después de la revancha ante River. Claro que, en esta ocasión, no se trató de un simple pedido, sino más bien de una exigencia, circunstancia que terminó poniendo contra la espada y la pared al Virrey.
La cuestión era clara: si no aceptaba ser el nuevo DT de Boca, debía abandonar sus funciones.
Ante este panorama, y manteniéndose firme en su convicción de respetar el contrato firmado con el club, Bianchi consideró que lo mejor para descomprimir la situación era dar un paso al costado, y así procedió.
Según trascendió, el Virrey habría pegado el portazo cansado de las internas dirigenciales, de las operaciones de prensa y de la falta de compromiso de los directivos.
En un principio, la idea de buena parte de la comisión directiva era evitar llegar a este escenario y dejar las cosas como estaban, pero la fuerte presión a la que estuvo expuesta en las últimas horas y la perspectiva de un mal arranque en el Clausura, la llevaron a tomar esta determinación.
El presidente Jorge Ameal había sido uno de los integrantes de la CD que menos trabas habían puesto a la posibilidad de que el Abel Albes se hiciera cargo del equipo hasta junio.
Sin embargo, otros miembros de la dirigencia, como el vicepresidente 3º, Juan Carlos Crespi, entendieron que, ante un eventual inicio negativo en el torneo, el Chueco no tendría la espalda necesaria para aguantar las críticas y, por lo tanto, toda la responsabilidad caería sobre ellos. Obviamente, esta postura es la que terminó imponiéndose. Se estima que la confirmación oficial del alejamiento del Virrey se haría hoy a primera hora de la mañana.
El propio Bianchi dejó entrever ayer que su salida era inminente. Cuando le preguntaron por su continuidad, respondió con una sonrisa irónica: “Hoy (por ayer) estoy acá, mañana (por hoy) no sé...”.
Se fue el Coco, se van Bianchi y Alves... El último que apague la luz.
Ningún dirigente quiso hablar del tema
El clima antes del clásico no era el mejor en el sector de Boca. Ninguno de los dirigentes que fue a ver el partido al estadio Islas Malvinas dio una explicación concreta de cuál será el futuro de Carlos Bianchi en el equipo de la Ribera. Incluso el propio Virrey al ser consultado recurrió al silencio y no hizo declaraciones.
El vicepresidente 3º xeneize, Juan Carlos Crespi, tuvo mucha picardía para gambetear las preguntas de los periodistas que querían saber qué iba a pasar con el por ahora mánager del club. “Ahí viene el presidente”, dijo Crespi, señalando a Jorge Ameal, cuando llegaron al estadio.
Lo único que pudo saberse fue que hoy habría un comunicado de prensa explicando la situación por la que atraviesa Carlos Bianchi. Sin embargo, teniendo en cuenta la tormenta por la que atraviesa Boca, no sería descabellado pensar en que, finalmente, se resuelva hablar en los próximos días hasta resolver al menos, quién será el nuevo técnico.
Cagna pica en punta para convertirse en técnico de Boca
La dirigencia de Boca no esperó la negativa de Carlos Bianchi para iniciar gestiones por el nuevo técnico. Ayer trascendió que los directivos xeneizes, previendo la decisión del Virrey, habían contactado el sábado a dos referentes de la institución: Guillermo Barros Schelotto y Diego Cagna.
La posibilidad de que el Mellizo se calce el buzo de DT (Macri lo había postulado días atrás) asoma bastante complicada. Aparentemente, la intención del delantero es continuar jugando por un tiempo más en el Columbus Crew, club con el que tiene un contrato vigente. Por lo pronto, Guillermo tenía ayer planeado viajar rumbo a los EEUU.
La negociación con Cagna, en cambio, es mucho más factible. El ex DT de Tigre ya tuvo contactos con la CD azul y oro y hoy aparece como la primera opción. Además, trascendió que ya habría hablado con algunos referentes del plantel. ¿La contra? Parece que la relación del Flaco con Riquelme no es la mejor, y eso implicaría futuros cortocircuitos.
Cagna realizó un papel más que interesante como entrenador del Matador: primero logró el ascenso a Primera División y luego sumó dos subcampeonatos en dicha categoría.
En el Apertura 2007, el club de Victoria termi-nó segundo, detrás de Lanús, y en el Apertura 2008 fue justamente Boca quien lo privó de la gloria. En aquel recordado partido en cancha de Racing, por la fecha final del triangular de-finitorio, Cagna estuvo a un solo gol de consagrarse campeón con Tigre. El otro nombre que trascendió en las últimas horas es el de Blas Giunta, técnico de Almirante Brown. La idea de la directiva encabezada por Ameal es conse-guirle cuanto antes un reemplazante a Basile.