Otras cápsulas de “brolanfetamina”, dos caretas de “Bart” y “Lisa” -los hermanos de la serie animada de Los Simpson- y varios elementos robados fueron encontrados en una cabaña que los cuatro jóvenes detenidos por robo y posesión de esta nueva droga sintética alquilaban en Villa Gesell, informaron ayer fuentes judiciales.
En tanto, los cuatro sospechosos de entre 18 y 25 años se negaron a declarar y la Justicia ahora investiga si, al margen de los dos robos que ya les imputaban, el 8 de enero asaltaron en esa ciudad balnearia a un diputado mendocino que reconoció sus celulares por TV.
El fiscal Cristian Centurión y detectives de la subdelegación de Investigaciones de Villa Gesell allanaron el lunes a la noche la cabaña que por 500 pesos diarios los cuatro detenidos alquilaban en el apart hotel “Villa Ekerman”, ubicado en avenida Buenos Aires 755, de Villa Gesell.
A base de efedrina
Allí, la policía encontró más cápsulas de “brolanfetamina”, la misma droga sintética a base de efedrina que les fue secuestrada en el baúl de su auto la noche de la detención.
Lo más importante para la causa fue el hallazgo de varios objetos robados en las dos casas que se les atribuye haber asaltado a mano armada: ropa, celulares, una cámara digital, una guitarra criolla con funda y perfumes.
“Son los objetos que la banda robó a las víctimas asaltadas”, dijo una fuente judicial.
Pero además, la policía encontró dos máscaras de goma de los personajes “Bart” y “Lisa”, los hermanos de la serie animada Los Simpson, que los investigadores sospechan pudieron haber usado en otros asaltos.
“Lo imporante acá es que si alguién sufrió un hecho delictivo por delincuentes que usaban las máscaras de Los Simpson, lo denuncie porque estos sujetos podrían ser los autores”, dijo el comisario Claudio Arnouk, de la sub DDI Villa Gesell.
Los voceros judiciales consultados también informaron que, a raíz de la difusión que ayer tuvo por los noticieros la detención de estos jóvenes con 85 cápsulas de brolanfetamina, un diputado provincial de Mendoza se comunicó con la policía.
El legislador -cuya identidad aún on trascendió-, reconoció, ayer por la televisión y hoy en la sub DDI de Villa Gesell, su celular y el de su esposa entre los objetos secuestrados a la banda.
Con este reconocimiento positivo, el fiscal Centurión planeaba ampliar la acusación e imputarles a los sospechosos este tercer robo cometido también en Gesell y con la misma modalidad de irrumpir armado en un domicilio.
Fuentes judiciales identificaron a los detenidos como Pablo Murano, Juan Martín Díaz, Gonzalo Cura y Agustín Ruboni, todos domiciliados en el barrio porteño de Colegiales y algunos de ellos con antecedentes de la justicia de menores.
Los cuatro cuentan con abogados particulares y se negaron a declarar ante el fiscal de Villa Gesell, que los indagó por los delitos de “tenencia de arma, robo doblemente calificado (dos hechos) y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.
Ahora, el fiscal Centurión, que realizó su carrera en el fuero penal de La Plata, desdoblará el expediente y por un lado se quedará con la causa de los robos y por otro, abrirá un nuevo expediente por la comercialización de la brolanfetamina que quedará en la Ayudantía de Fiscalía de Estupefacientes de Villa Gesell y Pinamar que él también encabeza como fiscal.
Dicen que no es “Cristal”
La llaman “la cápsula del miedo”
La droga secuestrada a los cuatro jóvenes en Villa Gesell no es la llamada “Cristal” sino “brolanfetamina”, hecha a base de efedrina y bromo y conocida como la “cápsula del miedo”, según dijeron fuentes de la Asociación Antidrogas de la República Argentina. A diferencia de la droga de diseño llamada “Cristal” o del “éxtasis” -ambas metanfetaminas-, la “brolanfetamina” es una anfetamina potenciada y más residual, a la que se le agrega bromo, un aditivo de las naftas, lo que la transforma en una sustancia potencialmente letal.
El aspecto del “Cristal” es similar a los fragmentos de un vidrio roto, mientras que la “brolanfetamina” es similar al polvo de azúcar. La “brolanfetamina” tiene un proceso de elaboración más básico que el “Cristal”, por eso es más barata. Aquí, por ser una droga nueva, tiene un valor alto, que llega a los 300 pesos la dosis de dos miligramos.