El gobierno británico anunció planes para combatir la descarga ilegal de videos y música en Internet inspirados en la ley que se acaba de aprobar en Francia. Los infractores recibirán primero una tarjeta amarilla en forma de carta de amonestación, si la ignoran se les reducirá la velocidad de su banda ancha, y finalmente se les cortará temporalmente el servicio.
Hasta ahora el Reino Unido había tenido una actitud bastante laxa hacia el pirateo, pero las presiones de la industria discográfica y del cine –muy afectadas por las descargas y copias ilegales de sus productos– forzaron finalmente un polémico endurecimiento de la legislación. Los servidores de Internet se oponen porque van a aumentar sus costos y no quieren ejercer de policía, mientras que los artistas están divididos.
Las medidas punitivas entrarán en vigor en el 2011, y sólo se aplicarán a los piratas más descarados que utilicen conocidas páginas web para descargar material con ánimo de lucro. El Gobierno introducirá una cláusula que legalizará, por ejemplo, que los miembros de una misma familia puedan compartir una canción en todos sus iPods sin temor a ser criminalizados y quedarse sin acceso a internet.
De acuerdo con el plan, los proveedores de internet como BT, AOL o Virgin serán los encargados de observar la red para detectar a los piratas, y de enviarles cartas de advertencia. Los costos adicionales de esta tarea redundarán en un aumento de las cuotas mensuales de alrededor de 3 euros. Grupos de consumidores expresaron su oposición, tanto por razones económicas como de libertad de los derechos individuales.
El llamado sector creativo –sobre todo música y cine– afectado por las descargas ilegales da trabajo a dos millones de personas en el Reino Unido y genera veinte mil millones de euros anuales para la economía del país. "La actual situación es moral y económicamente insostenible –dijo el ministro de Industria Peter Mandelson al presentar el proyecto de ley, que se someterá el mes que viene al parlamento–. La solución definitiva, sin embargo, consiste en educar a los jóvenes y persuadirles de que tienen que pagar por las canciones y las películas, que las cosas no son gratis". Artistas como Gary Barlow, Lily Allen y James Blunt hicieron campaña a favor del endurecimiento de la ley contra el pirateo electrónico, pero otros no están de acuerdo.
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