Coincidieron en que la iniquidad social debe comenzar a revertise. Y en que para ello, resulta necesario conocer la voz de los diversos sectores de la sociedad que puedan aportar diferentes puntos de vista en las decisiones políticas, como la de los referentes religiosos. El párroco Eduardo Lorenzo y el referente musulmán Sheij Abdala Madina se sumaron al pedido de “unidad” difundido ayer a través de un documento redactado por los obispos reunidos en Pilar. El referente musulmán, miembro de la Asociación Argentino Islámica, celebró el documento: “Le doy la bienvenida al pedido del episcopado, como a todo lo que llame al diálogo”, dijo. Mencionó no vislumbrar una actitud abierta al diálogo por parte del Gobierno en temas sobre los cuales las diversas religiones podrían aportar enriquecedores puntos de vista. “Como islamitas nunca nos llamaron” acusó, aludiendo a que “el Gobierno se entiende más con algunas religiones que con otras”. En tal sentido, el referente religioso indicó que el judaísmo tiene mucho más diálogo con el Gobierno, y calificó de “muy cierto” el apartado de la inequidad social, al alegar que Argentina “es uno de los países más ricos del mundo, pero los niveles de desigualdad y pobreza dejan mucho que desear”. Quien sumó su apoyo a las ideas plasmadas por los obispos en el documento, además, fue el padre Eduardo Lorenzo de la parroquia Inmaculada Madre de Dios de Gonnet. Lo interpretó como “una buena llamada a pensar el país juntos, dejando de lado las políticas partidistas para ir hacia políticas nacionales”, y en concreto, “para pensar el país todos juntos”. Lorenzo asintió el llamado a la clase dirigencial, de la cual “no debemos corrernos los dirigentes eclesiásticos, muy por el contrario debemos contribuir en las decisiones” dijo. “Cada vez la cosa está menos repartida, debemos trabajar por un país sin exclusión”, manifestó, así como insistió en que los gobernantes escuchen la voz de la Iglesia. Por último, en consonancia con el documento salido de la Conferencia Episcopal, ambos señalaron que se debe poner el diálogo por encima de los “intereses partidarios”, buscando que la erradicación de la pobreza y el desarrollo integral de todos los argentinos sean “prioridad nacional”.
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