Los 15 jueces de la Corte -incluidos Luigi Mazzella y Paolo María Napolitano que cenaron con Berlusconi y su ministro de Justicia, Angelo Alfano, en casa del premier antes del verano- negaron la intervención en la audiencia pública a la fiscalía de Milán, que interpuso dos de los tres recursos de inconstitucionalidad. El abogado de la fiscalía, Alessandro Pace, abandonó preocupado el palacio diciendo: “Lo veo mal. Creo que el Tribunal legitimará esta ley ad personam”. Ante una sala abarrotada de periodistas nacionales y extranjeros, el juez relator, Franco Gallo, resumió los tres recursos presentados contra la ley Alfano: dos proceden de los jueces milaneses que imputaron a Berlusconi por corrupción del abogado británico David Mills (condenado entretanto a 4 años y 6 meses de cárcel), y por irregularidades en la compraventa de derechos televisivos para Mediaset; y un tercero viene del juez de Roma que debe decidir si archivar o procesar a Berlusconi por instigar a corromper a algunos senadores durante la última legislatura. Luego, los tres abogados (y a la sazón parlamentarios) de Silvio Berlusconi, Niccolò Ghedini, Gaetano Pecorella y Piero Longo; y el abogado del Estado, Glauco Nori, que representa a la presidencia del gobierno, presentaron al Tribunal sus argumentos a favor del llamado Laudo Alfano.
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