“No se trabaja nada”, “¿Qué quiere?”, “Si la gente no tiene para comer, menos va a tener para viajar...”. Alcanza con subirse a un taxi para escuchar las quejas de los conductores que ven cómo la crisis incide en su trabajo. El secretario general del Sindicato Unión Conductores de Taxis, Juan Carlos Berón, dice que se trabaja un 30% menos y asegura que eso se advierte en las paradas del centro platense, donde “volvieron las colas de coches”. Entiende que la retracción comenzó en septiembre, cuando irrumpió un ajuste del 20% que llevó la bajada de bandera a $ 2,80 y la ficha -que cae cada 120 metros- a $ 0,22. “Hay menos viajes, pero al ser más caros el ingreso para el chofer termina siendo el mismo”, explicó. Entonces, el aumento hizo que los platenses caminen más o tomen más colectivos. “En los horarios pico se mantiene el caudal de viajes”, pero fuera de ellos se nota el parate, dijo Berón y lanzó una acusación: “El otro problema está dado por los remises truchos y por los que trabajan en agencias de La Plata pese a que fueron habilitados en Florencio Varela”. “Los truchos están más baratos y la gente termina tomando lo que venga”, lamentó el dirigente y recordó que hace dos meses presentó pedidos formales -al Municipio y a su dirección de Control Urbano- para que realicen operativos en las agencias. El presidente de la Unión Propietarios Autos Taxis (Upat), Marcelo Santomassimo, coincide en que la cantidad de viajes ha bajado. Pero no cree que la merma pueda llegar al 30%. Respecto de los remises truchos dijo que existe una cantidad a la que se puede considerar “histórica” (se habla de 500, pero nadie puede afirmar a ciencia cierta cuántos son), y coincidió con Berón en aquello de las habilitaciones en Varela. “Calculamos que es gente de La Plata que -por las restricciones que existen aquí- los habilita en otras ciudades”, explicó. Está claro que no deberían levantar pasajeros, pero como se dice habitualmente: hecha la ley, hecha la trampa. El primero de diciembre próximo entrará en vigencia la segunda parte del aumento y la bajada de bandera se irá a $ 3, mientras que cada ficha pasará a costar $ 0,25. Santomassimo está convencido de que los nuevos valores “ayudarán a mejorar la situación” de quienes viven de los taxis y sufren la suba de los repuestos (baterías, cubiertas, etc). Para los pasajeros será un nuevo y doloroso tarascón al bolsillo.
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