El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, conmemoró ayer el octavo aniversario de los atentados del 11-S, el primero desde que está en la Casa Blanca. Con una comparecencia en los jardines de su residencia, Obama afirmó que Estados Unidos continúa su compromiso de proteger a sus ciudadanos y luchar contra los responsables de los atentados: “Vamos a mantener nuestra determinación contra aquellos que llevaron a cabo este acto deplorable”. En una ceremonia solemne, el presidente, acompañado de su secretario de Defensa, Robert Gates, recordó a las víctimas de los atentados. “No sólo eran inocentes de este país, eran de todos los lugares. Queremos homenajear a gente que dieron sus vidas en ese día”, dijo. El mandatario instó a los estadounidenses a participar en tareas de voluntariado y ayuda como manera de honrar la memoria de las casi 3.000 víctimas de aquellos ataques contra las Torres Gemelas en Nueva York, el Pentágono en Washington y en Pensilvania. “Debemos cuidar a nuestros hermanos, queremos rendir homenaje a la siguiente generación. Tenemos que dar ejemplo a los jóvenes que quieren hacer lo posible por mejorar lo sucedido”, aseguró. Con un discurso breve y un gesto serio, Obama recordó que su país no olvida y todavía tiene el objetivo de perseguir a Al Qaeda y a todos sus aliados.
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