Antes de la presentación formal del proyecto de ley que regulará la nocturnidad en todo el territorio bonaerense, la Gobernación envió a la Legislatura un anteproyecto con el fin de lograr consensos, particularmente en algunos aspectos centrales de la iniciativa que busca endurecer las penas, hasta el punto de establecer “la prisión” de los empresarios (y comerciantes) que incumplan con los aspectos centrales de la norma.
Así lo estipula el borrador que el ministro de Desarrollo Social bonaerense, Baldomero Alvarez de Olivera, entregó ayer “en mano” a los legisladores, a fin de discutir la letra fina antes de la redacción final.
Ayer por la tarde estaba previsto que la iniciativa desembarcara en la Legislatura con forma de proyecto de ley. Pero el Ejecutivo remitió un anteproyecto para que el oficialismo discuta -junto a sus pares de la oposición- los aspectos más controvertidos.
Luego trascendió el ingreso de otro anteproyecto que prevé penas de prisión para los comerciantes que reincidan en la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad. Estas durísimas sanciones serán para propietarios de kioscos, almacenes y otros comercios. El arresto podrá ser de hasta 90 días, y coexistiría no sólo con clausuras, sino también con multas de hasta $ 100 mil.
Pero eso no es todo, ya que en caso de aprobarse la norma también habilitaría el “arresto de ciudadanos que circulen ebrios por la calle”, según trascendió durante la jornada de ayer.
Múltiples reuniones
Alvarez de Olivera se reunió con los presidentes de las cámaras de Senadores y Diputados, Alberto Balestrini y Horacio González, respectivamente, con el objetivo de darles a conocer los lineamientos de los proyectos que serán presentados por el gobernador Daniel Scioli.
El titular de la cartera social manifestó que la iniciativa fue “ampliamente consensuada” con legisladores, padres, empresarios e intendentes, y aseguró que “confía en que el proyecto se convierta en ley, ya que existe una idea común de que hay que poner límites a la diversión y
terminar con los excesos durante la noche”.
También destacó que la norma propuesta apela a la “responsabilidad social de todos”, y agregó: “Necesitamos el compromiso de todos. También el de las familias, para que hablen de esta problemática con sus hijos y les
digan que es bueno divertirse y bailar, pero que hay que tener cuidado con los excesos”.
Prisión y multas
Entre los puntos destacados, además de los que ya se hicieron públicos, la iniciativa contempla que los empresarios que “incumplan” con los horarios de apertura y cierre de locales, así como con la venta de alcohol a menores, podrían terminar tras las rejas, con penas que oscilarían entre uno y tres meses de prisión.
El borrador oficial contempla, además, otros puntos ya conocidos, como el cierre de la entrada a los boliches a las dos de la madrugada; el cierre de la barra para el expendio de bebidas alcohólicas a las 4.30, y el cierre de los locales bailables una hora después.
Los empresarios que no cumplan con ese tipo de normativas serán pasibles, además, de ser sancionados con multas que van desde los 10 mil hasta los 100 mil pesos, y clausuras de entre 30 y 180 días.
En cuanto al ingreso de los menores, la norma que debatirán ahora los legisladores en búsqueda de consensos estipula que la matiné deberá durar hasta las 24 para la franja de 14 a 17 años; los menores de esa edad no podrán acceder a las discos y, finalmente, no podrán mezclarse con los adultos.
En Estados Unidos lo arreglan entre “todos”
¿Cómo acabar con el alcoholismo juvenil: con medidas punitivas o preventivas? Un nuevo trabajo, publicado en Estados Unidos, ofrece “razones para no caer en la tentación de intentar terminar con el problema a base de prohibiciones y mano dura”, según sus autores.
“El 45% de quienes empiezan a beber en torno a los 14 años acaba siendo alcohólico en algún momento de su vida, frente a tan sólo el 9% de quienes comienzan a hacerlo a los 21 años”, explica el estudio en cuestión.
Este es uno de los argumentos que justifican el proyecto de investigación desarrollado por un equipo de educadores y criminólogos para disminuir el consumo de drogas y los comportamientos delictivos en niños norteamericanos de 14 años.
La estrategia, cuyo lema podría ser “nunca es demasiado pronto para actuar”, ha resultado todo un éxito, tal como muestra el artículo publicado en la revista Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine.
Al finalizar los cuatro años de seguimiento (entre 2004 y 2007), el abuso de la bebida era un 37% inferior entre los chicos de 14 años que completaron el programa
educativo.
Además, se iniciaron en el consumo de alcohol y tabaco algo más tarde que el resto de jóvenes de su misma generación y cometieron un número significativamente inferior de infracciones o agresiones.
Los investigadores, encabezados por David Hawkins, de la Universidad de Washington, explican la clave del buen funcionamiento de su método: “Este sistema moviliza a los diversos miembros de la sociedad para que contribuyan a reducir los factores de riesgo”.
No hay receta mágica
No se trata, por lo tanto, de poner en práctica ninguna receta mágica, sino de buscar la complicidad de todos los colectivos que tienen algo que decir, fundamentalmente los padres, los profesores y los propios adolescentes. Tal y como reza el nombre de esta estrategia, son “comunidades que se preocupan”.
Un total de 12 ciudades pequeñas estadounidenses aceptaron participar en el estudio, que consistió en comparar sus tasas de delincuencia y abuso de sustancias con las de otras tantas localidades que no pusieron en marcha ningún plan especial.
Los responsables de cada una eligieron, teniendo en cuenta las características concretas de su población, las herramientas preventivas que consideraron más oportunas. Para ello, contaron en todo momento con el asesoramiento de los fundadores del proyecto.
Sólo había una limitación a la hora de escoger las acciones educativas: debían ser opciones cuya eficacia estuviese científicamente probada. Con el fin de facilitar la selección, estos planteamientos podían consultarse a través de internet.
Las actividades realizadas fueron muy variadas. Un ejemplo: el programa PALS (siglas en inglés de Participa y Aprende Habilidades). Destinado a menores de 15 años, proporciona a niños procedentes de hogares con bajos ingresos económicos la oportunidad de ponerse al nivel de otros chicos socialmente más afortunados a través de la práctica de deportes y actividades artísticas.