En el polémico fallo de la Corte Suprema de Justicia, en favor de la tenencia de marihuana para consumo personal, uno de los puntos resaltados por los jueces es el respeto por las acciones privadas de las personas, siempre y cuando estas acciones no perjudiquen a terceros. ¿Pero cómo podrá controlarse que los efectos del cannabis no tengan consecuencias sobre la vida de quien consume y de los demás? ¿Qué sucede cuando la marihuana da señales en el trabajo, la escuela o en los espacios que la persona frecuenta. Especialistas consultados por Hoy analizaron esta problemática.
El Dr. Miguel Maldonado opinó que lo que puede suceder es que se respeten las normas de tenencia y consumo en forma privada pero, sin embargo, puede tener un efecto cuando la persona sale a la calle. “Ya hay jurisprudencia, pero tiene sus riesgos”, afirmó el experto, que es médico psiquiatra y legista.
Maldonado mencionó que, respecto al tema, ha revisado antecedentes sobre el caso de Holanda. “En ese país se ponen reparos para que el consumo privado no repercuta en lo social, porque puede pasar como ocurre con el alcohol, donde alguien que se emborracha en su casa sale a manejar y atropella a alguien”, graficó el especialista.
Por su parte, la psicóloga Mabel Sgrilletti se refirió a los efectos de la marihuana. “La marihuana es una sustancia tóxica que a la larga produce problemas. Se observa generalmente en las personas que tienen un consumo prolongado”, manifestó a este medio.
Según la profesional platense, la marihuana produce efectos físico-químico como trastornos en la memoria y problemas de atención. “Con el tiempo la persona va a tener dificultades de concentración y esto se notará en el trabajo como en el estudio. Repercute en su vida diaria”, afirmó.
Sgrilleti añadió que la conducta de una persona que consume marihuana no es la misma si no está bajo los efectos de esa sustancia. “Se producen cambios en la conducta que dependen de la personalidad de base de la persona: si tiene una tendencia a la violencia o si se deprime y llora en un rincón”, explicó.
Cabe recordar que días atrás el juez de la Corte Suprema de Justicia, Raúl Zaffaroni, afirmó que, a partir de la despenalización de la tenencia de drogas, se puede tener en la casa un porro o “una macetita” con una planta de marihuana sin que ello implique un delito.
Al respecto, el presidente Asociación Antidrogas de la República Argentina, Claudio Izaguirre, fue uno de los que se pronunció en contra de la medida judicial.
“La marihuana destruye la memoria reciente, entonces la persona en su ámbito laboral puede olvidarse de la orden de su jefe en muy poco tiempo y ser expulsado. No puede retener lo que se le está indicando. O al recibir una orden entiende lo que le parece y no lo que es”, dijo a Hoy.
Izaguirre agregó que el fumador tiende a tener trabajos donde no hay jefes o patrones, por ejemplo, se dedica a las manualidades. Además padece de un desequilibrio emocional. “Pasa por un estado de irritabilidad cuando las cosas no le salen como le parece. Pretende que el mundo se acomode a sus deseos. Después pasa a tener estados depresivos”.
El especialista resaltó que “no puede tener una vida laboral o estudian
il normal, por más que quiera”. Y añadió que en el trabajo “tiene problemas con sus superiores y le echa la culpa a los demás de sus propios errores. Sienten que el mundo está en su contra. Y, en el caso, de quienes tienen personas a su cargo creen que sus empleados no son eficientes”.
Los adultos no son inmunes al deterioro
El presidente Asociación Antidrogas de la República Argentina, Claudio Izaguirre, marcó una diferencia entre el consumo de marihuana entre adultos y adolescentes.
“El adulto que comienza a consumir marihuana tiene otra estructura mental, distinta al adolescente. Su cerebro ya está formado. Esto retrasa el deterioro, pero finalmente el daño va a llegar al mismo punto que en una persona joven”, aseguró Izaguirre.
Añadió que “lo que pasa en los adolescentes es que no paran. Están permanentemente buscando la oportunidad de fumar. Los adultos se controlan más”.
Según Izaguirre, la marihuana crea tolerancia. La persona necesita cada vez mayores dosis para igual efecto. Es decir, fuma más. Los períodos de distancia entre consumo y consumo se van acortando.
El especialista describió las diferentes etapas por las que pasa un consumidor. La primera es la etapa del mono, que es cuando el que fuma es la persona más alegre, el alma de las fiestas. La segunda es la del león, que si no está fumado está en estado beligerante, intranquilo. La tercera es la etapa del chancho, que es cuando no se baña por varios días, no se cambia los calzoncillos por tres meses, se deja el pelo largo. Es decir, no se cuida a si mismo. La marihuana te lleva a un mecanismo autodestructivo.