El profesor Bahman Guyuron, de la University Hospital de Cleveland, publicó un estudio en el que afirma que la realización de una cirugía facial para extraer pequeños trozos de tejidos podría ser la cura para las migrañas.
“Lo que nosotros estamos ofreciendo es esencialmente una cura”, dijo Guyurun refiriéndose a un problema que sufren más de 30 millones de estadounidenses. El especialista en cirugía plástica, en conjunto con un grupo de médicos, observó que la migraña comenzaba en zonas específicas de la frente, los costados o la nuca del paciente.
Una vez determinado el punto de origen de los dolores de cabeza, inyectaron Botox a cada una de las personas para paralizar transitoriamente el músculo y reducir o eliminar los síntomas. Luego de esto, separaron a los pacientes en dos grupos: a los pertenecientes al primer grupo, se les extrajo tejido muscular o nervio del lugar aproximado de donde provenía la migraña. En cambio, los del primer grupo fueron sometidos a una cirugía, pero sin hacerles ninguna extracción.
Un año después de transcurrido el procedimiento, un 57% de aquellos pacientes a los cuales se les extrajo tejido estaban curados totalmente de los dolores de cabeza. Pero en el caso de las personas del segundo grupo, la cura sólo se había producido en un 4%.
Además, el informe sobre el estudio indicó que uno de los pacientes sometidos a la cirugía dijo haber sufrido un adormecimiento permanente en la frente. Por otra parte, 10 de 19 pacientes a quienes se extirpó tejido en uno de los lados de la cabeza dijeron sentir un leve malestar en las sienes.
Además, Guyuron aseguró que la solución será un éxito no sólo porque es efectiva para las migrañas sino porque, debido a que requiere de una pequeña cirugía acompañada de una inyección de botox, varios pacientes podrán verse beneficiados en otros aspectos. Dicha inyección reduce la apariencia de arrugas. Por la tanto, si el dolor proviniera de la zona de las sienes podría, además, ser utilizado para disimular las arrugas del contorno de ojos, popularmente conocidas como “patas de gallo”, algo que suele ser difícil de combatir naturalmente. “No sólo se liberan de los dolores de cabeza sino que, según sea el punto de origen, también (la operación) les ayuda a verse más jóvenes”, indicó.
De esto se trata
La migraña es una enfermedad crónica, de causa no conocida que se manifiesta por crisis o ataques repetitivos de cefaleas, que suelen tener unas ciertas características en cuanto a su duración (entre 4 y 72 horas), tipo de dolor (pulsátil), asociación a náuseas, fotofobia (molestia a la luz) y fonofobia (molestia al ruido).
La migraña, usualmente, comienza antes de los 40 años de edad y se diferencia en dos tipos:
è La migraña sin aura que abarca el 80% de los casos. El dolor de cabeza comienza unilateralmente pero después se expande. El dolor es “palpitante” de intensidad moderado-intenso y exacerbado por el movimiento. Un ataque típico de migraña está acompañado por náuseas, vómitos y molestias intensas con la luz.
è La migraña con aura que es un “aviso”. Puede ocurrir desde varias horas a 2 días antes del inicio del dolor y dura menos de 60 minutos, dejando paso al dolor de cabeza. Presenta síntomas normales asociados a náuseas, vómitos, y molestias intensas con la luz.
Una pesadilla para las mujeres
Se estima que la migraña está relacionada a la dilatación de los vasos sanguíneos de la cabeza que estimulan las terminaciones nerviosas que ocasionan el dolor. Estas dilataciones ocasionan un dolor palpitante intenso, normalmente sobre un lado de la cabeza, y se asocian normalmente a las náuseas y vómitos.
Como dato curioso, se destaca que las migrañas suelen afectar a las mujeres tres veces más que a los hombres y tienden a heredarse.
En tanto la prevención de los dolores de cabeza, según los especialistas, se considera más importante que el tratamiento. Como muchas de las causas son conocidas, pueden evitarse fácilmente. Mediante ciertos consejos domésticos se pueden mitigar un 90% de todos los dolores de cabeza. Entre las prevenciones más comunes se registran: ingestión abundante de agua cada día, hacer ejercicio regularmente, evitar cualquier alimento conocido que agrave el problema (varía en cada paciente, pero el queso, vino y chocolate son los más comunes, según coinciden los propios especialistas). Además, se recomienda evitar situaciones de estrés, así como también intentar dormir las horas correctas cada día. Y, por último, evitar el alcohol y el tabaco.