La campaña electoral de cara a las elecciones legislativas del 28 de junio está marcada por la cuestión del cupo femenino, que en última instancia remite al espacio que ocupa el “sexo débil” en la política. Fueron varios los reclamos que la Justicia hizo a los partidos por no respetar lo que establece la ley: un mínimo de 30% de mujeres en las listas. Otro de los problemas estuvo ligado a que, según la legislación, las alianzas que se presentan por primera vez deben intercalar a una mujer a partir del primer lugar de la lista.
Esto último representó un problema para Elisa Carrió, que irá tercera en la nómina de postulantes del espacio, pese a las advertencias sobre el supuesto incumplimiento a lo que establece la ley.
Por su parte, el Frente para la Victoria solucionó la cuestión con la actriz y cantante Nacha Guevara, pero el tema no fue tan simple para Unión-Pro. Si bien la lista encabezada por De Narváez presenta a un mujer luego del primer candidato, Gladys Gonzálea, muchas de las aspirantes a ocupar bancas fueron cuestionadas.
El domingo pasado, el juez electoral Manuel Blanco no avaló las candidaturas de Claudia Rucci, que se ubica como tercera en la lista, de Silvia Majdalani, Natalia Gambaro, Silvia Lospenato y Ana María López, por considerar que no cumplían con los requisitos de residencia correspondientes.
Aunque estas candidaturas fueron rechazadas por la Justicia Electoral de La Plata, serían confirmadas por la Cámara Nacional Electoral, de todos modos esto no evitó que las candidatas debieran presentarse ante la Justicia Electoral para dar explicaciones. El empresario Francisco De Narváez aseguró que se trataba de una “persecución política” llevada adelante por el kirchnerismo.
Más allá de las chicanas típicas del caso, lo cierto es que en esta campaña, al parecer, las mujeres ocupan un lugar importante.
Una candidata feminista
María Luisa Storani, reconocida militante de los derechos de las mujeres, y actual candidata a diputada nacional, dirige la secretaría de la Mujer de la Unión Cívica Radical (UCR) desde el 31 de marzo de 2009. Explicó a Hoy que a partir de la ley de Cupo, y con la agenda de género en el Parlamento, la cuestión de la mujer comenzó a ser mucho más tratada en la política, aunque reconoció que “el cupo no se cumple dentro del partido, y no pasa nada, todos seguimos funcionando”, a lo que agregó que a pesar de los avances en el tema, “la cuestión del género está muy bastardeada y hay muchas que ocupan cargos por ser esposas, hermanas o hijas de”.
De acuerdo a la candidata, que representó a la UCR en el Congreso Internacional de la Mujer, en Beijing, y hasta principios de este año dirigió el Centro de la Mujer del distrito bonaerense de San Fernando, hay muchos casos donde los dirigentes hombres no pueden ocupar cargos, y para no perder poder, usan a las mujeres con quienes tienen relaciones familiares. “En los cierres de listas, que son un momento muy especial, golpean la mesa y preguntan quién paga el cupo”, dijo.
El radicalismo históricamente se ha organizado con votaciones internas, “entonces el varón que perdió en las internas se debe bajar para dar el lugar a la candidata, y no les gusta nada”.
“Con la ley de Cupo muchas pasan sin ton ni son, porque no generan un espacio que les sirva al movimiento de las mujeres”, aclaró, recordando la labor de Florentina Gómez Miranda, Norma Allegrone de Fonte y María Teresa Molina en las leyes de divorcio vincular, patria potestad compartida y cupo femenino.
A muchas de las mujeres que militan en el feminismo les cuesta llegar a cargos políticos de importancia, porque tienen que arreglar con los hombres “que han estado años en espacios públicos, en cambio, nosotras hemos estado relegadas a lo privado”, explicó la candidata Storani.
“Siempre nos cuesta más, nos toman todo el tiempo examen. Hay más miradas y más reproches hacia nosotras”. Al ser interrogada por Hoy sobre el uso que hace la Presidenta de la cuestión femenina, María Luisa aseguró que Cristina “apela a la cuestión de género pero no es sincera, porque jamás trató los temas referidos a la mujer. Actúa y aprovecha su condición”, y señaló que desde que ella ocupa la primera magistratura “está muy estancada la ley de salud sexual y reproductiva”.
“La esposa de”
En diálogo con Hoy, Victoria Vaccaro, coordinadora del programa clubes de empleo para mujeres del Instituto Social y Político de la Mujer, reconoció que si bien hay mujeres postulantes a ocupar cargos políticos, “hay que ver quiénes ocuparían los cargos y por qué esas mujeres llegaron”. Explicó que a veces son “esposas de o están en contacto con cabecillas locales”, y en muchos casos las mujeres que más militan en la defensa de su género y más contacto tienen con la sociedad civil no pueden postularse a ningún cargo.
La presidenta del Instituto Social y Político de la mujer, Silvia Natali, fue una de las propulsoras de la ley de Cupo, sin embargo Victoria Vaccaro sostiene que la ley es discriminatoria “porque debería ser el 50% y no el 30”.
La coordinadora del programa que fomenta el empleo femenino confía en que se debe concientizar a la sociedad de que las mujeres están preparadas para ocupar cargos políticos, aunque reconoce que en muchos otros espacios, como los sindicatos o las asociaciones médicas, “también hay discriminación”.
Es tan profundo el sentido patriarcal que marca a la sociedad que en los pocos casos en los que las mujeres logran ocupar un cargo de poder, no trabajan para disminuir las desigualdades de su género.
“Que haya mujeres en el Congreso no garantiza que trabajen para el sector femenino y eso se demuestra, por ejemplo, cuando muchas no votaron a favor de la violencia de género, porque creían que implicaba incentivar los divorcios y eso iba en contra de la sociedad”. De acuerdo al análisis de Vaccaro, esto responde al rasgo pacato y patriarcal de la sociedad, que en última instancia “lleva a que se mueran muchas mujeres por violencia familiar”.
Al reflexionar sobre las causas que llevan a que “el sexo débil” ocupe pocos cargos de importancia, Vaccaro explicó que eso responde a que los roles y las tareas en el hogar no se comparten, entonces “las mujeres relegan su carrera profesional por la familia”.
Para el 9 de junio, el instituto convocó a una charla debate con las mujeres candidatas para ocupar cargos en la Legislatura porteña, y sólo uno de los principales seis partidos encabeza. La “favorecida” es primera en la lista de candidatos a legisladores de Diálogo por Buenos Aires, Elena Naddeo.
Este es un dato llamativo que se repite en muchas otras estructuras partidarias.
El caso de Jujuy
Resulta llamativo que Jujuy sea la única provincia del país que no cuenta con disposiciones constitucionales o legislativas para establecer el cupo femenino. Por esta carencia, los ciudadanos jujeños se presentaron en la Justicia a fin de garantizar una mayor presencia de mujeres en las listas de cargos electivos.
La representación de mujeres en los parlamentos, concejos deliberantes y comisiones municipales es inferior al 30%. Esta tendencia se ha sostenido a lo largo de las últimas décadas.
En la Legislatura de esa provincia, sobre cuarenta y ocho (48) bancas, sólo once (11) son ocupadas por mujeres, es decir que la presencia femenina en el Parlamento no supera el 25%.
Mujeres y política en el mundo
La lista de países con los porcentajes más altos de mujeres en sus cámaras bajas está encabezada por Ruanda, Suecia, Finlandia, Costa Rica, Noruega y Dinamarca, Países Bajos, Cuba, España y Argentina.
La mujeres representan el 49 por ciento de la Cámara baja en Ruanda; 47 por ciento en Suecia; 42 por ciento en Finlandia; 39 por ciento en Costa Rica; 38 por ciento en Noruega; 37 por ciento en Dinamarca; 36 por ciento en España y Cuba, y 35 por ciento en Argentina.
Comparativamente, en Estados Unidos las mujeres sólo ocupan el 16 por ciento de los escaños de la Cámara de Representantes.
Lo mismo sucede en el Senado: las mujeres representan sólo el 16 por ciento de las bancas de Estados Unidos, un porcentaje menor que en la mayoría de los países europeos y latinoamericanos.
Pero los especialistas de la Cepal están de acuerdo en que los países que tienen más mujeres en sus parlamentos son aquellos que tienden a promulgar más leyes de igualdad para los sexos.
En Europa, los partidos políticos tienen cuotas de mujeres impuestas por ellos mismos. En América latina, 11 países -incluyendo la Argentina y Costa Rica- han adoptado en años recientes cuotas obligatorias para las mujeres en el Congreso.
“El voto en el corpiño”
Si hay un recurso del que Cristina se ha valido, y mucho, durante su campaña a la presidencia, así como una vez en el cargo, es la cuestión de ser mujer. Siempre sostuvo que por no ser hombre, se la iba a criticar más y le iba a ser más difícil desempeñarse en su cargo. Además apeló con frecuencia a la identificación con el electorado femenino para que la vote primero, y la apoye después. Hay quienes la acusaron de victimizarse y hasta de dejar “mal paradas a las mujeres”.
Un momento clave, en el que se valió de ese recurso, fue durante el conflicto con el campo. Cristina Fernández afirmaba que dos pecados explicaban la situación a la que hacía frente su gobierno y la ferocidad de los ataques: el primero, haber sido elegida por clara decisión popular y con muchos votos; el segundo, su condición de mujer. “Sola no puedo” solía repetir, lo que muchos interpretaron como una manera de escudarse en la cuestión de género.
Elisa Carrió no se vale de los mismos recursos que Cristina y, al parecer, tiene mucho más naturalizado la compatibilidad entre “ser mujer” y ocupar un espacio político. Inclusive aludió a prendas exclusivamente femeninas para garantizar la transparencia en las próximas elecciones: ”Las mujeres llevamos el voto en el corpiño, no se dónde lo harán lo hombres, pero en el cuarto oscuro sabremos qué votar”, dijo en su gira por Corrientes.
Carrió se caracterizó siempre por un estilo poco femenino, aunque en los últimos tiempos cambió su imagen. Se muestra como una mujer confrontativa, sin demasiados miedos y aferrada
al cristianismo.
Otra de las candidatas por la Coalición Cívica es Margarita Stolbizer, que esta semana aseguró que
el PJ oficialista y disidente son “exactamente lo mismo”. Stolbizer se asemeja a Carrió en su tono denunciante y crítico, sin embargo tiene una manera mucho más calmada o “políticamente correcta” de decir las cosas.
Gabriela Michetti, otra de las candidatas a diputada nacional, por el Pro, tiene un perfil más conciliador. No suele usar mucho maquillaje, y con una voz delicada y suave, pronuncia discursos bastante moderados, evitando siempre la confrontación dura.
Podría considerarse a estas mujeres las representantes del sexo femenino más influyentes en la política nacional, y sin embargo se parecen muy poco entre ellas.
Lo que ellos quieren
Muchas de las instituciones que luchan por la igualdad de géneros remarcaron que son los hombres los que toman las decisiones de más peso en el mundo político. Prueba de ello fue el caso del ex gobernador Felipe Solá, quien el sábado 9 de mayo postuló a su mujer para una banca en la Legislatura bonaerense y 48 horas después retiró la postulación; no porque la señora no estuviera de acuerdo, sino porque al momento del cierre de listas quedaban
lugares libres y la propuso a ella “sin medir las consecuencias que provocaría en la ciudadanía”.
La directora ejecutiva de “Mujeres en Igualdad”, que entró en el movimiento feminista en la década del 60, Monique Altshul, aseguró que a pesar de le ley de Cupo, “los varones siguen eligiendo por las mujeres, porque en la mayoría de los partidos políticos son ellos los que deciden”. Explicó que en los lugares ejecutivos, los partidos sólo tienen varones y es por eso que Mujeres en Igualdad tiene una propuesta para modificar las cartas orgánicas de los partidos, pero “hay mucha resistencia”, según las palabras de Monique.
Pero la escasez de mujeres en puestos de toma de decisiones no es sólo patrimonio de las agrupaciones políticas, ya que esta misma situación se repite en muchos otros espacios, inclusive en el Estado. “Salvo en el ministerio de Desarrollo Social, o en el de Salud, que siempre fueron reservados para nosotras”, y aseguró que “si no fuera por la ley de Cupo, no habría mujeres representantes, como ocurre en Jujuy”.
Monique explicó que el tema de género no se menciona ni en las plataformas políticas, y cuando se hace, como el caso de la Coalición Cívica en las elecciones de 2007, “no se habla de ellos, porque creen que por hablar de mujeres pierden votos”.