"Si Mario no dejó instrucciones en contrario, el martes 19 (mañana), sus restos serán depositados en el Panteón Nacional", dijo el director de Cultura de la Intendencia de Montevideo y amigo personal de Benedetti, el también escritor Mauricio Rosencof.
Ayer, al momento de su fallecimiento, en el apartamento en el que vivía el autor de La tregua y Gracias por el fuego ya estaban sus amigos más cercanos: Daniel Viglietti y Eduardo Galeano.
El propio Galeano, cercado por la emoción, el dolor, fue parco y preciso en las palabras que pronunció en la tarde de ayer ante la prensa. "Bendito sean los hombres y las mujeres honestos y generosos como él", dijo y añadió que su silencio se debe a que "soy enemigo de la inflación palabraria, no sólo de la monetaria, y me parece que el dolor se dice callando". Un silencio que, en la ausencia de sonido resuena el dolor de una pérdida mayor: con el fallecimiento de Benedetti "termina toda una época", como sostuvo ayer el periodista y escritor Mario Delgado Aparaín, recordando que esta pérdida física despide también a la Generación del 45, aquella camada pionera de las letras uruguayas, el pensamiento, la crítica, que dejó un legado compartido en el que gravitan nombres como los de Juan Carlos Onetti (1909-1994) e Idea Vilariño (1920-2009).
El dólor de Serrat
"La muerte de Mario (Benedetti) personalmente me llega como una mezcla de tristeza y liberación", declaró el cantautor catalán Joan Manuel Serrat, que con el poeta uruguayo compartió "un trabajo fantástico", llamado "El sur también existe".
Si bien el cantautor más valorado, querido y admirado en Latinoamérica dijo que "nunca hago obituario", explicó a la AFP que sentía "pena por la muerte del amigo y la separación definitiva que esto significa y liberación porque en este caso la muerte se presenta como liberadora".
Con la voz aún ronca, consecuencia de una actuación de la víspera, Serrat dijo que Benedetti "es un hombre muy reconocido como poeta, poeta muy prolífico, y probablemente el mas leído de la literatura latinoamericana; pero no hay que olvidar su aportación como autor teatral, como periodista y también como activista político que fue como hombre responsable del tiempo y las cirscustancias que le tocaron vivir".
"Después de todo, la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida" fue una de sus frases más célebres. En 1999 Benedetti recibió el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en Madrid de manos de la Reina Sofía de España.
Juan Gelman:
"Es indecible el dolor de su pérdida. Fue poeta, fue novelista, fue ensayista y, sobre todas las cosas, fue un hombre bueno. Nunca se doblegó ante el Poder. Su muerte deja el vacío grande que dejan los grandes. De su obra nacerán otros poetas, como él siempre quiso, y seguirá vivo en el tiempo. El ya no sufre, descansa ya".
Algunas de sus frases
"Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas" una de sus citas más famosas.