En su tercer día de visita por la región, y antes de partir a Israel, el papa Benedicto XVI ofreció ayer una multitudinaria misa en Ammán, capital de Jordania, donde exhortó a la minoría cristiana a preservar la fe “a pesar de las dificultades y problemas” que azotan a Medio Oriente. En el Internatonal Stadium, de Ammán, y mostrando la preocupación de la Iglesia ante la reducción de la presencia cristiana en la región, el sumo pontífice pidió a sus fieles “no olvidar la gran dignidad que surge de su herencia cristiana”. También llamó a los cristianos a “continuar con el legado cultural heredado de sus padres”, en esta nación en la que, de acuerdo con cifras del Vaticano, los cristianos son menos de 2% de una población abrumadoramente musulmana. La gira de Benedicto XVI -que partió el 8 y durará hasta el 15 de mayo- constituye un esfuerzo por dar nuevas bases a la relación de los católicos con judíos y musulmanes, y apunta también a defender a las cada vez más debilitadas y reducidas comunidades cristianas en el Medio Oriente. En el acto, el Papa fue saludado en árabe por el patriarca de Jerusalén, el arzobispo Fuad Twal, que recordó que desde el inicio de la guerra Jordania recibió más de un millón de refugiados iraquíes, de los cuales unos 40 mil son cristianos. La multitudinaria misa de ayer, a la que asistieron cerca de 30 mil personas, se celebró en el tercer día de la visita del pontífice que hoy viajará a Israel y a los territorios palestinos con la esperanza de fortalecer sus relaciones con los musulmanes y judíos. Si bien el viaje intenta tener un perfil político muy bajo, aún resuena en la región la guerra de Gaza, las declaraciones negacionistas del holocausto del obispo Williamson y el intento del Papa de tender puentes con los líderes musulmanes moderados, tras su controvertido discurso en Ratisbona, Alemania, que enfureció al mundo musulmán en 2006. En esa oportunidad, el pontífice citó un texto medieval en el que caracterizó algunas de las enseñanzas del profeta Mahoma como “malvadas e inhumanas”, particularmente “su comando de diseminar la fe con la espada”. Anteayer, el jefe de la iglesia católica dijo que la culpa de las tensiones que se viven en Tierra Santa no está en las creencias, sino en la “manipulación ideológica” de la religión. Ayer, en Ammán, Ratzinger también reivindicó el rol de las mujeres al proclamar que el “respeto y la dignidad de las mujeres ayudan a una sociedad más justa y contrastan con una visión basada sólo en el provecho y la explotación”. Hoy, Benedicto XVI continuará viaje a Tel Aviv, en su primera visita oficial como pontífice y oficiará misas en Nazaret, Jerusalén y Belén.
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