Por Germán Gonaldi Especial para Hoy
Decíamos hace poco más de un mes, en esta misma columna, a propósito del cambio de gabinete Raúl Castro, que había fuertes indicios de que el nuevo presidente de Estados Unidos, Barak Obama, iba a dar señales de apertura hacia la isla y que, en consecuencia, el gobierno revolucionario estaba atento a esa posibilidad. En efecto, desde la boca de su presidente llegaron esta semana las medidas de levantar las restricciones para viajar o enviar remesas a la isla. Del bloqueo económico, el punto más álgido del conflicto, no se habló. ¿Cómo reaccionó la isla ante esos anuncios? Con firmeza y convicción, abriéndose al diálogo, como lo ha manifestado siempre, dejando en claro el respeto de la soberanía y el derecho de los cubanos ha decidir su propia historia. Previamente, un grupo de congresistas demócratas -el partido de Obama- se habían reunido con Raúl y Fidel Castro, allí declararon que era la hora de hablar con Cuba. Fue la prueba de que algo se acercaba y, a la vez, una señal de distensión en las relaciones que los dos países mantienen hace cinco décadas. Luego fue una ida y vuelta entre ambas administraciones, todas con un mismo objetivo: crear las condiciones para el diálogo. Raúl aseguró estar dispuesto a hablar con Washington sobre todos los temas, incluido el de los derechos humanos y la prensa, siempre y cuando se haga en condiciones de igualdad. “Le hemos mandado a decir al gobierno norteamericano, en privado y en público, que cuando ellos quieran podemos discutirlo todo”, dijo Castro en la Cumbre de la ALBA que se llevó a cabo en Venezuela. “Lo tomaremos muy seriamente y vamos a considerar esa respuesta”, comentó la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, desde el Palacio Nacional de República Dominicana, por donde pasó antes de recalar en Trinidad y Tobago para concurrir a la Cumbre de las Américas. A su lado, el presidente dominicano Leonel Fernández elogió el coraje de reconocer que “la política previa de Estados Unidos hacia Cuba ha fracasado”. Más allá de las palabras, seguiremos atentamente para ver si las señales se convierten en avances hacia la normalización de las relaciones. Esto podrá volverse realidad cuando se ponga fin a un bloqueo estadounidense que la gran mayoría del mundo -con excepción de un puñado de países- rechaza cada año en las Naciones Unidas.
(*) Agencia Periodística del Mercosur
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