El viaje de la presidenta Cristina Fernández a España, sirvió de antesala a un posible acuerdo entre el gobierno nacional y el Grupo Marsans por la estatización de Aerolíneas Argentinas.
En una nueva versión del doble discurso kirchnerista, primero se dice que no se va a pagar un solo peso por la estatización de Aerolíneas, para luego hacer un arreglo con el grupo español, que había entregado una aerolínea casi en quiebra y con una infraestructura por demás deficiente.
Al momento de la privatización de la aerolínea de bandera, la Argentina absorbió todo el pasivo de la empresa y la entregó saneada económicamente, con deuda cero, y 18 años después, se adquiere una empresa con casi 1.000 millones de dólares de pasivo.
El presidente del bloque de diputados nacionales de la Coalición Cívica, Adrián Pérez, aseguró en diálogo con Hoy, que esta situación de tirantez entre los dos gobiernos “es algo natural y es una manera de manejarse tanto dentro de nuestro país como fuera por los Kirchner”.
“Todo este viaje a España se da para organizar el zafarrancho que organizó el gobierno nacional por el tema de Aerolíneas Argentinas, que sumado a la confiscación de las AFJP, hace que nuestro país no tenga previsibilidad”, señaló el legislador de la CC.
Desde su llegada al poder en el 2003, los actos kirchneristas hablando por un lado y ejecutando por el otro, han sido muy normales y han quedado evidenciados en innumerables cantidad de ocasiones.
Que en la delegación argentina haya estado el titular de la CGT, Hugo Moyano, fue visto por el gobierno y empresariado español como una burla hacia los intereses ibéricos en nuestro país, ya que ha sido justamente el líder camionero el que más críticas ha efectuado a las inversiones españolas en la Argentina.
La incoherencia en la que está sumergido el gobierno, que habla de expropiación cuando después se le pagaría al Grupo Marsans admitiendo una deuda onerosa y por demás sospechosa, son actitudes que demuestran la incongruencia a la hora de gobernar la Argentina.
Todas actitudes muy lejos de la realidad que vive el país, pero que como suele suceder con el oficialismo, se esconde detrás de la alfombra poniendo en el centro de la escena problemáticas que no son las centrales para los ciudadanos, que están pensando más en cómo mantener el trabajo (los que lo tienen), en cómo llegar a fin de mes, antes que comprar 70 aviones nuevos para una empresa que está quebrada y que todos los argentinos tendrán que pagar sin saber muy bien por qué.
Un viaje con poco vuelo el de la presidenta a España, que sólo sirve para mostrar a un kirchnerismo genuflexo y rendido ante el capital español, mostrando una vez más las gruesas contradicciones de un gobierno que todavía no termina de arrancar